Suplemento especial del diario LA VERDAD
 
 
 



Almas libres

Foto
TRADICIONES. Exhibición equina durante las fiestas de San Juan, en Ciudadela. / REUTERS

E. SANTAMARÍA


A pesar de que el santuario nudista de Cales Coves cayera con la llegada del nuevo siglo, algunos de sus inquilinos han encontrado refugio en los recovecos de una de las muchas calas naturistas que salpican la isla: Macarelleta. Totalmente virgen, sin ningún tipo de servicio, protegida por un acantilado agujereado por la tramontana y cubierto de pinos que se adentran hasta la arena, como en los paisajes caribeños. Este pequeño paraíso, de 50 metros de anchura y aguas de vivos tonos esmeralda y topacio, se localiza en el suroeste, a cinco kilómetros de Ciudadela. Pero sólo es accesible por mar o a pie, lo que le convierte en el perfecto escondite para evitar miradas curiosas.

El punto de partida habitual para llegar a Macarelleta es Cala Galdana, donde se levantan algunos de los hoteles más lujosos de la isla. Allí, se pueden alquilar botes a motor para dibujar la costa y descubrir un rosario de pequeños arenales. La otra opción es quitarse las chancletas y, con el calzado adecuado, tomar un camino rural entre paredes de piedra hasta la hermana mayor de Macarelleta: Cala Macarella. El recorrido vale la pena en sí mismo; no en vano, la mayoría de las postales de la costa menorquina están tomadas desde estos acantilados. De todos modos, es posible ahorrarse el primer tramo, eso sí, previo pago de la cantidad que estime oportuna el propietario del camino de pista que conduce casi hasta la playa. Una vez en Macarella, el paseo es ineludible. Son 600 metros entre rocas por las que no es recomendable cargar con sombrilla ni tumbona. Al llegar, la cala parece desierta, salvo en agosto. Pero, detrás de los pinos, un puñado de almas libres viven al margen del mundo.



 


 
 
© La Verdad Digital S.L.U.
C/ Camino Viejo de Monteagudo, s/n. 30160 - Murcia.
Teléfono: 968 36 91 00. Fax: 968 36 91 11
internet@laverdad.es