La organización ecologista Oceana ha pedido a la Comisión Europea un plan para la eliminación total de los descartes en pesca, que constituyen un 8% del peso total de las capturas mundiales o más de 7,3 millones de toneladas de pescado las que se tiran por la borda.Oceana destaca que en las pesquerías atlánticas de la Unión Europea esta práctica alcanza máximos preocupantes, ya que uno de cada seis kilos de pescado capturado nunca llega al mercado porque es tirado al mar.
Recuerda que conjuntamente con las pesquerías del Pacífico Noroeste, suponen un 40% de los descartes globales y que sólo en el Atlántico Nordeste se calcula que los descartes ascienden a más de 1.300.000 toneladas de pescado.
Añade que muchas de estas pesquerías son precisamente las que han sufrido mayores incrementos en las negociaciones donde se han otorgado las cuotas de pesca para este año.
Recuerda que el descarte es una práctica definida por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) como «aquella parte de las capturas que se devuelve al mar por cualquier motivo».
Resalta que está ampliamente extendida a nivel mundial y tiene su mayor incidencia en pesquerías de arrastre de especies demersales en las que el porcentaje de descartes efectuados puede llegar a alcanzar el 90% del peso total de las capturas.
Hace hincapié en que esta actividad no sólo sobreexplota los caladeros de forma absurda, sino que además interfiere significativamente en el equilibrio de la cadena trófica al fomentar el desarrollo de especies oportunistas que se nutren del pescado desechado. Señala que tanto la Asamblea General de Naciones Unidas a través de varias Resoluciones, como la FAO a través del Código de Conducta para la Pesca Responsable, han reiterado la necesidad global de minimizar esta práctica.
Ricardo Aguilar, director de Investigación de Oceana para Europa, afirma que «esta situación es insostenible y constituye un problema añadido a la sobreexplotación de los recursos pesqueros». A su juicio, está práctica se ha mitigado ligeramente en los últimos años como consecuencia del incremento de la demanda de harinas de pescado, elaboradas con especies de escaso interés comercial.
Según María José Cornax, investigadora de Oceana, esta aparente disminución no constituye una noticia alentadora, «ya que las estimaciones de descartes se realizan en base a las descargas en puerto, y no a las capturas reales que se efectúan».
Por otra parte esta práctica falsea los datos sobre el estado real de las pesquerías, inutilizando las medidas de gestión que se emprendan.