El Corredor de Almansa, paso natural de la península
RESTAURACIÓN. Doble puerta de acceso al histórico castillo.
J. M. G.
Sesenta kilómetros separan Chinchilla de Aragón de Almansa. Se localiza en la conjunción geográfica de Albacete, Valencia, Alicante y Murcia, lo que ha forjado una personalidad diferenciada del resto de las ciudades manchegas. A causa de su privilegiada situación, Alfonso X concedió en 1241 a la ciudad los fueros y franquezas de Requena, Cuenca y Alicante.
Otra referencia histórica insoslayable es la batalla de Almansa librada el 25 de abril de 1707 entre las tropas de Felipe de Anjou y el archiduque Carlos de Austria. La acción de guerra, en la que intervinieron 50.000 mil soldados, se saldó con la muerte de 5.000 y la victoria del ejército de Felipe V, comandado por el duque de Berwich.
Desde el castillo se otea el Corredor de Almansa, uno de los 17 pasos naturales de la península ibérica. Incrustado en el escarpe más abrupto, como una prolongación de él, fue construida por el infante don Juan Manuel en la primera mitad del siglo XIV. Sus muros lucen los escudos de armas de Juan Pacheco, uno de los últimos señores del marquesado de Villena. De solemne y airosa arquitectura, la torre del homenaje destaca de este conjunto almenado por sus bóvedas de crucería gótica y su bellísima escalera de caracol por la que se accede a la terraza del torreón.
Predio del marquesado de Villena, la ciudad aún se abraza al castillo. A los pies del cerro se alza la iglesia gótica de la Asunción, edificada en el siglo XVI. De esa centuria data el palacio de los condes de Cirat, con patio de arquería sostenida por columnas jónicas. El convento de las Agustinas (1704) guarda una Dolorosa, y el de los Franciscanos (1750) muestra una capilla con un zócalo de azulejos valencianos del siglo XVIII.
Meca, ciudad ibérica encaramada en lo alto del Mugrón, estestimonio de la remota presencia del hombre en este estratégico cruce de caminos.