Suplemento especial del diario LA VERDAD
 
 
 



Seres vivos como simples adornos

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SOLUCIÓN HABITUAL. A partir del 6 de enero es frecuente ver imágenes como ésta. / JUAN LEAL

Sólo uno de cada mil ejemplares de pinos y abetos sobrevive a las fiestas navideñas debido a la falta de cuidados y de conocimiento

PILUKA FERRE


Cuál es el árbol de Navidad perfecto? Para los ecologistas la respuesta es bien sencilla: la planta de interior de la salita, adornada con espumillón. Si se adoptara esta opción de común acuerdo, se ahorraría un penoso trance para los dos millones de pináceas que cada año sucumben junto a chimeneas y calefactores, en aras de una tradición importada de los países nórdicos.

Sin embargo, y como nunca llueve a gusto de todos, si hasta hace unos años las organizaciones ecologistas instaban a los consumidores a adornar sus casas con árboles artificiales, en estos momentos se afianza la idea de que los abetos de plástico y su proceso de producción es en realidad más dañino.

Ecologistas en Acción y Amigos de la Tierra han censurado en innumerables ocasiones el sacrificio de millones de ejemplares cultivados en vivero y resaltan la escasa probabilidad de que sobrevivan tras las fiestas. Por otro lado, la organización WWF-Adena defiende la mayor sostenibilidad de esos árboles naturales, frente a los artificiales, que son más contaminantes.

Puestos a evitar que los consumidores compren ejemplares procedentes de la tala ilegal, numerosos municipios anuncian a bombo y platillo la venta de árboles cultivados en vivero; es el caso de la la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Región de Murcia, que ya ha iniciado la campaña de venta de ejemplares procedentes de la siembra de los viveros forestales de la Región: a cinco euros los que van en maceta y tres euros los que no tienen maceta. Esta campaña pretende evitar la tala de árboles e incentivar a las familias a que visiten El Valle y disfruten de su rico patrimonio medioambiental.

Muchos municipios de Alicante y Albacete también ofrecen servicios de recogida de abetos, ya que pocos son los que acuden a viveros a entregar los abetos. Otros municipios apuestan por recompensar el retorno de los árboles a su entorno natural. Es el caso del Ayuntamiento de Lugo y de su campaña de venta de árboles de Navidad con derecho a devolución, para su posterior replantado. Los consumidores pueden elegir varias especies como acebos o abetos. Una vez rematadas estas fiestas, los que estén en buen estado se podrán devolver y se retribuirá esta acción con cinco euros y un obsequio. Sin embargo, no basta con tener buena voluntad, ya que de los millones de árboles que adornarán este año los hogares españoles -el 90% pertenece a los viveros de Cataluña, País Vasco y Navarra- muy pocos terminarán respirando el aire del monte; de hecho sólo podrá recuperarse uno de cada mil, según ha advertido el miembro de la Comisión Medioambiental de Ecologistas en Acción.

La escasa supervivencia de estos abetos se debe a que, por tratarse de especies del norte de Europa, resulta muy difícil su adaptación a los ecosistemas mediterráneos.

Labajo denuncia que las campañas de rehabilitación en viveros municipales no son efectivas, ya que la mayoría de los árboles llegan al vivero muertos.

Por su parte, el Programa de Bosques de WWF-Adena es partidario del mal menor que implica adquirir los árboles en viveros, para evitar que los ejemplares silvestres terminen arrancados. Y pese a la escasa probabilidad de recuperación de los abetos, sostienen que esta práctica es preferible a la compra de árboles artificiales, ya que el proceso de producción de éstos genera dióxido de carbono.

Imaginación y reciclaje

Finalmente, hay quien no se muestra partidario ni de lo uno, ni de lo otro. Es el caso de la asociación Amigos de la Tierra, desde donde se ha lanzado la idea de que cada hogar fabrique su propio árbol navideño a partir de objetos de desecho, piñas, ramas y troncos secos que se puedan encontrar dando un paseo por el campo. Y si todavía queda duda, nada mejor que volver a las tradiciones más autóctonas y rescatar del baúl de los recuerdos el belén de barro de la abuela.

Las organizaciones ecologistas también han advertido de los perjuicios derivados del uso de la vegetación en la decoración navideña. Las consejerías de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana también se afanan en recordar que no se debe coger musgo ni cortar acebo. En general, tampoco está permitido talar árboles o ramas ni recolectar otras plantas para usarlas como adorno en estas fiestas. El acebo producido en viveros puede venderse con fines ornamentales pero como planta viva, no cortado.

Entre los defensores de los abetos como adorno corre la idea de que los árboles de Navidad son un cultivo que no agrede al bosque y que, además, los árboles con cepellón (tierra adherida a sus raíces) se pueden volver a plantar. El porcentaje de supervivencia puede rondar uno de cada 1.000, ya que un árbol natural, para ser comercializado, ha sufrido una importante amputación de sus raíces y son pocos los ejemplares que superan ese impacto. Las personas decididas a adquirir un árbol de navidad deben hacerlo en establecimientos que ofrezcan unas garantías de su procedencia para asegurarse de que los plantones proceden de viveros y no de cualquier monte.








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