CORAZÓN DE PAPEL - PROTAGONISTA Luis Llongueras / Peluquero
'A mí, las drogas me atontan'
Por Arantza Furundarena. Foto: Vicens Giménez 19/11/2001
Luis Llongueras.
Por
más que lo desmientan su aspecto juvenil, su arrolladora vitalidad y ese
aplique de trenzas rastas que se ha colgado del cogote, Luis Llongueras ya ha
cumplido 65 años. A esa edad, muchos se jubilan. Él, en cambio,
está más activo que nunca. Acaba de publicar un libro en el que
cuenta su vida y la de su familia. Se titula Llongueras tal cual y, más
que una autobiografía, es todo un striptease. Abrí su libro al azar
y me encontré con esa escena en la que sus padres discuten a causa de una
atractiva clienta Cuenta usted cosas muy íntimas, ¿no?
Es que, de no ser así, no lo hubiera escrito. Pero siempre ha presumido
de no ser cotilla. Es cierto. Yo sólo soy cotilla conmigo mismo. Además,
si quiero que me conozcan bien, tengo que desnudarme por dentro..
«La
Reina es inteligente e impidió que a la infanta Cristina la dejáramos
demasiado rubia»
¿Y
por qué esa necesidad de desnudarse? No es necesidad;
lo del libro fue algo casual. Un amigo me propuso hacerme una biografía
profesional. Empezamos y luego lo dejamos. Y como ya había empezado a hacer
un poco de memoria sobre mi infancia Un día, me quedé encerrado
hora y media en un ascensor y allí empecé a escribir.
¿Seguro
que no se lo ha escrito un negro? Seguro. Esto requiere tanto
sentimiento que si no lo escribe uno mismo es imposible. Además, yo ya
he redactado como unos catorce libros profesionales.
De todo
lo que ha contado, ¿qué es lo que más le ha costado confesar? Nada,
porque soy muy bruto y de la que me pongo a hablar no me duelen prendas.
¿Qué
han dicho su esposa y sus hijos? Mi hija, casi llorando, me dijo
que se emocionó al saber cómo había muerto su abuelo. Y mi
mujer, que sólo vio el libro una vez publicado, me dijo que era tal y como
se lo esperaba, que ya se imaginaba que iba a ser sincero.
¿A
ella no le molesta que hable de sus amoríos? No, porque
ya lo sabe; yo no me escondo. Pero sí que hay anécdotas de cuando
era joven, cosas vividas con otras mujeres, que ella desconocía. Yo he
vivido y muy intensamente. Esa fascinación mía por las mujeres es
algo natural. Yo abrazo a una mujer y me siento bien, pero abrazo a un hombre
y no siento nada. ¿Y ese tópico del peluquero
homosexual? Me lo han adjudicado más de una vez. Y la
gente que me conoce, cuando lo escucha, se gira por detrás y hace un guiño. Lleva
casi cuarenta años casado con la misma mujer, pese a ser tan mujeriego. Es
que tampoco soy un depravado. Las cosas que he vivido y explico, prácticamente
todas han ocurrido antes de casarme.
Algo se habrá
callado Mucho, pero no quiero ofender a nadie.
¿Recuerda
algún momento especialmente difícil en su vida? Hay
uno muy curioso que me ocurrió haciendo pesca submarina. Un día,
dentro del agua, oí un clic. Pude subir a la superficie, donde perdí
la conciencia. Me salvé de milagro. Volvió a
nacer, quizá por eso no aparenta los años que tiene Bueno,
pertenezco al mundo de la imagen. Si no fuera capaz de tener buen aspecto sería
para matarme.
¿Se ha hecho la cirugía estética? Nunca,
lo mío es natural. Es producto de la salud. Como bien, procuro dormir siempre
ocho horas y si no, me echo la siesta. Y evito todas las drogas: alcohol, tabaco
¿No
bebe ni fuma? Bebo vino en las comidas, pero los otros alcoholes
ni los pruebo. Tampoco le doy al tabaco. Como mucho, habré fumado un porrito
una vez y para probarlo. Y de todo lo demás no quiero saber nada. Con las
drogas pierdo las sensaciones, me atontan.
La primera revelación ¿Qué
fue lo que más le marcó en su infancia? La Pasión
de Esparraguera. Cuando eres un chaval de cinco años y sales a un escenario
y te das cuenta de que conoces a la Virgen y a Judas, porque son tus vecinos,
eso te marca. A mí, luego, cuando los curas me hablaban de Jesucristo,
yo pensaba: A ése le conozco, vive dos calles más abajo.
Esto me dio una dimensión muy humana y simple de la religión.
¿Y
en su adolescencia? Con nueve años dormí al lado
de una mujer desnuda, que era bellísima. Una mujer pelirroja natural, con
un cuerpo impresionante. Aquella fue mi primera revelación
¿Erótica? No,
no, nada de erótica. Fue mi primera revelación artística.
A partir de entonces, comprendí que la desnudez era bella y no constituía
ningún pecado.
Al final del libro, habla de personajes
famosos. Entre ellos está don Juan Carlos. El Rey me encanta
por su naturalidad y sus ganas de agradar a todo el mundo; quizá porque
sabe que la gente le adora.
¿Es usted responsable del
último corte de pelo de la infanta Cristina? Sí,
ella se corta los cabellos en nuestra casa, pero siempre va muy discreta. Hubo
una época en que le hacíamos muchas mechas para darle el efecto
del pelo aclarado por el sol. Hasta que su madre dijo que ya bastaba de sol. La
Reina es muy inteligente y se da cuenta de las cosas. Frenó el que estuviera
demasiado rubia. Y es verdad, una Infanta demasiado rubia no quedaría bien.