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CORAZÓN DE PAPEL - PROTAGONISTA
Syliane Vilallonga / Empresaria
«Ahora no tengo un duro, pero soy feliz»

Por Arantza Furundarena
12/05/2003


Syliane Vilallonga

Ha ejercido como modelo, decoradora, diseñadora, directora del primer Vogue español y actriz. Pero se la conoce sobre todo por haber sido, durante 25 años, la mujer de José Luis de Vilallonga. Por eso Syliane Stella todavía se presenta a veces con ese apellido. Afincada en Mallorca, donde vive con su actual pareja, el pintor Jorge Bascones, Syliane lleva una vida que podría ser feliz…, «si me dejaran ver a mi nieta».

 


 

 

 

 






«Sería una abuela interesante, si me dejaran ejercer», dice la ‘ex’ de Vilallonga

–Es italiana, pero nació en Argel.
–Soy de madre francesa y padre italiano. Nací en Argel, he vivido en Roma, Brasil… Y en Montecarlo, más de treinta años con mis padres.

–Allí conoció a su primer marido, Michel Pastor.
–Nos conocíamos de pequeños, íbamos a la escuela juntos...

–¿Tiene buena relación con él?
–En general me llevo bien con todo el mundo, aunque, a causa de los problemas que tengo con mi hijo, parezca que no. De hecho, he conservado todos los amigos que tenía con José Luis de Vilallonga. Se han quedado más bien conmigo.

–En La flor y nata, Vilallonga hace una descripción bastante inquietante de la familia de su primer marido.
–Eso me sorprendió mucho, pero ya sabe cómo es José Luis. De repente dice unas cosas que no tienen sentido. Me parece horroroso lo que ha dicho, igual que en el libro que le hizo su última mujer, Begoña Aranguren. Me pone de vuelta y media a mí. Y luego dice que soy la mejor.

–¿Tenía usted miedo de la familia Pastor?
–¡No, por favor! Es una familia muy poderosa, una de las más ricas de Europa, y Montecarlo es muy pequeño. Pero de ahí a ser la mafia, hay un trecho.

–¿El abuelo Pastor conoce a su nieta?
–No. Nadie de la familia la conoce. Sólo José Luis y yo, que la vi nacer. Sin embargo, ahora no la puedo ver. A un menor no se le puede esconder la familia paterna, pero parece que la familia de la madre de la niña piensa que sólo es su nieta.

Sin conclusiones

–La niña le reconcilió con su hijo. ¿Qué ocurrió después?
–Todo parece muy extraño, lo sé. La gente debe pensar que oculto algo, pero no es así. Hacía siete años que no sabía nada de mi hijo, hasta que un día me llamó y me dijo que iba a ser abuela. Como cualquier madre, olvidé todo lo malo al instante. Conocí a la niña, a los padres de la chica… Me pareció todo muy normal. Poco después, llegué a una fiesta y un periodista me felicitó por ser abuela. Yo respondí que muchas gracias. Esto les sentó fatal a mi nuera y a mi hijo. Ella me llamó diciendo que no debo decir en público que soy abuela. Desde entonces, nunca más.

–¿Qué conclusión ha sacado?
–Le he dado vueltas y no llego a ninguna. Para ignorar a una madre, ésta debe ser lo peor. Yo creo que eso ni existe, ni lo he visto en mi vida. Pero quizá sea la influencia de José Luis en mi hijo. Para él, la familia no es importante. Tiene nietos que no ve y es dramático cómo habla de sus hijos.

–¿Sigue utilizando el apellido Vilallonga?
–Yo firmo como Syliane Stella. Lo que pasa es que, después de 25 años, si no digo Vilallonga muchos no saben quién soy. Esto lo hablaba una vez con Nathalie Delon. Ella me decía que sigue llamándose así porque todo el mundo la conoce por ese nombre.

–También fue amiga de Grace Kelly.
–Éramos muy amigas. Grace me defendió mucho cuando yo me divorcié, porque fue un divorcio muy sonado. Normalmente, las mujeres que se casan con hombres tan ricos casi nunca se divorcian. Pero yo elegí mi libertad.

–Vilallonga dice que a usted nunca le importó el dinero.

–Es verdad. Será porque me crié teniéndolo todo. Ahora no tengo un duro, pero soy feliz. Trabajo en mi tienda de ropa, en mi bar de copas, en mi atelier de alfarería, pues gracias a Jorge he empezado a hacer cerámica. No tengo un coche bonito, pero ya los tuve todos.

–¿No se le ha ocurrido escribir un libro de memorias?

–Tengo muchas cosas que contar, porque he viajado mucho y he conocido a mucha gente. Pero me molestan esas personas que, de repente, se sienten escritores sin serlo. Si alguien me lo escribe, quizá me animaría a dar mi versión.

–¿Qué diría Vilallonga?
–Seguramente le sentaría mal, porque el escritor es él.

–Él no se corta a la hora de hablar de sus mujeres.

–Me parece horroroso, todo son críticas. Yo le respeto mucho como artista, pero cuando has vivido veinticinco años con una persona no puedes decir que todo es horrible. A veces me pregunto por qué ha querido hacerme daño.

–Quizá no le haya perdonado que le dejara.
–Cuando una mujer decide separarse tras veinticinco años es que algo habrá. En mi caso, lo que hubo es que no estaba de acuerdo con la educación que él le daba a mi hijo. Y ahí están los resultados.

–¿Cómo era esa educación?
–José Luis se pasa el día diciendo que su hijo es la octava maravilla. Yo intentaba darle una disciplina, pero José Luis le decía que sí a todo. Al final, te das cuentas de que ya no eres nadie. Eso duele muchísimo. Por eso me fui, pero nunca pensé que iba a terminar así. Sé que mi hijo me quiere, siempre tuvimos mucha complicidad, pero no sé lo que le habrán puesto en la cabeza. Ahora, al estar con una mujer, pensé que esto iba a acercarnos, pero no. Todo lo contrario. No se puede ignorar a una madre, porque es para toda la vida. Y que no olviden que yo también soy la abuela de la niña.

–¿Y qué va a hacer?
–Esperar. Con unas personas que no te hablan, que te cuelgan el teléfono… ¿Qué puedo hacer?

–¿Qué dice Michel Pastor?
–Él también es de familia italiana y está tan sorprendido como yo.

Mediación

–Además, ayuda económicamente a Fabrice.
–Bueno, como todos los padres. Tampoco es cierto que Fabrice viva sólo de su padre. Es un chico inteligente y trabajador.

–¿Ha intentado que Vilallonga medie entre usted y Fabrice?

–Muchas veces se lo he pedido y él me ha dicho que sí. Pero luego, nunca he visto resultados.

–¿Qué edad tiene su nieta?

–Va a cumplir un año en julio. La niña vive con sus padres en Barcelona, pero sé que viene mucho a Palma, porque aquí están sus otros abuelos. Pero ellos no tienen ningún contacto conmigo; ni una llamada. No entiendo esa clase de educación.

–¿Qué tipo de abuela sería si le dejaran ejercer?
–Creo que sería una abuela interesante, porque le podría contar muchas cosas a mi nieta. Como he vivido en muchos países, podría viajar con ella y explicarle que tiene una familia en Roma, otra en Francia… La abuela es muy importante. Yo es algo que siempre he echado en falta porque nunca la tuve.

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