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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
 


CORAZÓN DE PAPEL - PROTAGONISTA
Ismael Beiro / Concursante
«Ni he lavado mi imagen, ni tengo por qué hacerlo»

Por Arantza Furundarena
15/07/2003


Ismael Beiro

La imagen de tío majete, enrollao y buena gente que se labró a pulso Ismael Beiro en la primera edición de Gran Hermano quedó en entredicho tras su paso por La isla de los famosos. Pero este andaluz embaucador y risueño no se da por vencido. Quiere seguir cayendo bien a todo el mundo y, a poder ser, con una cámara delante. Que el share lo juzgue.

 


 

 

 

 

 

 

 

 




«A mí lo que de verdad me importa no es quedar bien, sino que todo el mundo sea feliz»

–¿Ha sobrevivido al vapuleo que sufrió su imagen pública?
–Claro, yo de profesión soy superviviente, desde muy pequeño. Ya entonces era el más feo de mi clase y me llevaba todos los cates, así que tenía que sobrevivir. Luego, con los palos que me ha dado la vida…

–¿Por qué no participó en la segunda edición de ‘La isla de los famosos’?
–No he querido.

–¿Le dejó mal sabor de boca la imagen que dieron de usted?
–Nada de eso. Mi imagen era y sigue siendo la mía. Soy como soy, en la calle y en la tele.

–¿Se vio reflejado tal como es?
–Son dos cosas diferentes. La realidad está en el directo, en un plató de televisión, no en una isla bajo unas condiciones límite.

–Como subcampeón de la edición anterior se le echó de menos a la hora de entregar el premio a los nuevos ganadores.
–Es que no me dio la gana. A mí me gusta la televisión, pero para entretener y divertir, no para comentar lo que hacen los demás.

–Quizá porque no le gustó lo que comentaron de usted.

–Me da igual lo que comenten de mí, porque soy como soy. La gente me conoce, la audiencia es inteligente.

–¿Y cómo es usted?
–Cercano. Y un hombre claro, seguro, libre, honesto y tranquilo. Yo disfruto con paz y con alegría de todo lo que hago.

–Dicen que por agradar a todo el mundo es capaz de mentir.
–No, soy muy claro. Lo que a mí de verdad me importa no es quedar bien, sino que todo el mundo a mi alrededor sea feliz. Si alguien está mal, soy capaz de darlo todo por agradarle.

Amigos en el taxi

–¿Mantiene muchas amistades de su época de superviviente: Cardone, Temprano…?
–(Silencio; mirada asesina.)

–¿No contesta?

–Mis amigos de siempre son los que están en Cádiz; los que tengo desde pequeñito. Y luego, a medida que te vas moviendo por la vida, vas haciendo más amigos: el taxista, el charcutero…

–Sigue sin contestar.
–Con Pablo Martín me veo a menudo, vamos al mismo gimnasio. Y Daniela Cardone siempre que está en España me llama y nos vamos a cenar juntos.

–¿Lo suyo con Miguel Temprano no tiene arreglo?
–No es mi amigo, es evidente.

–Pero lo fue.
–Fue un participante más, pero que conste que yo no soy enemigo de nadie. A algunos no les gustaré, pero procuro andar por la vida sin hacer daño y sin tener que inventarme historias para…

–¿Para lavar su imagen?
–No, yo no he lavado nada ni tengo por qué hacerlo. No he hecho nada malo. Ni he matado, ni he asesinado, ni he robado. ¿Qué tengo que lavar?

«Ahora soy más listo»

–¿Esas fotos en Centroamérica, entre niños pobres, no eran una maniobra de aproximación al público?
–Con Infancia sin Fronteras llevo trabajando dos años. No es algo de última hora. Incluso he llegado a proponerles que la próxima vez que cambie de representante, éste tenga que aceptar que una parte de su comisión vaya destinada a Infancia sin Fronteras.

–¿Cómo es eso?
–Si mi actual representante se lleva un veinte por ciento de comisión, el próximo tendrá que llevarse un diez, porque el otro diez se lo doy yo a Infancia sin Fronteras.

–Querrá decir que se lo da él, su representante.
–Yo creo que todo el mundo debería seguir ese ejemplo, porque es bonito…

–Sobre todo, para el representante…

–No, claro, lo malo es para ellos, pero, igual que se pide un 0,7% para las causas humanitarias, debería ocurrir que los artistas dieran un porcentaje y los representantes cobraran un poco menos. Esa diferencia se la llevaría una ONG.

–¿Estaría usted dispuesto a ganar menos?
–Sí, porque a mí el dinero me da igual, yo soy muy bohemio. Tengo lo que necesito, ¿para qué quiero más?

–¿Lo pasa mal cuando está lejos de las cámaras?
–Hasta septiembre, voy a trabajar en un proyecto muy bonito para volver a la televisión, pero no siempre hay que estar delante de la cámara.Yo me implico y me fijo en todo, hasta en cuál es mi buen perfil, porque hay niñas que no saben ni lo que estás diciendo, pero quieren verte más guapete. Y eso que yo no soy guapo.

–Algunas piensan que sí.
–Es que hay mucha niña miope.

–Hubo un tiempo en que concedía entrevistas junto a su novia. Ahora parece más reservado.
–Es normal. Si no te asesoran bien desde un primer momento, te pasa lo que me ha pasado a mí. Que me han dado muchos palos de ciego. ¿Se dice así?

–No, pero ya le entiendo.
–Sí, es que yo soy muy inocente y a mí me decían: ‘Vamos para allá’. Y me iba. Ahora, he aprendido. Mi inocencia la mantengo, pero sé que hay que ser más precavido en muchos aspectos.

–¿Y más hermético?
–No, lo único que soy es un poco más listo. Inteligente puede serlo todo el mundo, pero listo ya es otra cosa.

–¿Se siente más especial tras haber sobrevivido a un grave accidente?
–Pienso que si Dios me hubiese querido a su lado, ya me habría llevado con él. Creo que intercedió por mí y dijo: «Shhh, quietos, a éste dejadlo aquí que todavía tiene que dar mucha guerra».


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