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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Hubo
un tiempo en que se le conocía simultáneamente
como don Pedro, Pedro y Perico. Esto al margen del tratamiento
que le correspondiera como alcalde de Las Torres de Cotillas.
Débese ello a que, si no hiperactivo, Perico fue
en su momento un hombre entregado con entusiasmo a tres
vocaciones: la de médico, la de político
y la de amigo de sus amigos.
A lo mejor la política no me la acepta él
como vocación. Pero da lo mismo, porque parecía
tenerla. Llegó un momento de su vida en que se
produjo la circunstancia gratificante de poner bueno a
un enfermo y, además, arreglarle la acera y, encima,
tomárselas en su compañía. ¿Qué
más puede pedirle a la vida un hombre que sea cabal?
A Perico le ha sucedido lo que a mí mismo. Los
dos nos hemos hecho mayores. Y comoquiera que los viejos
no acabamos de vernos viejos, hablo de él como
si tuviera veinte o treinta años menos de los que
tiene. También es verdad que fue entonces cuando
brilló más. Si le hubiera tocado estar ahora
mismo pleno de facultades si hubiese nacido después,
vaya, quiero creer que la política activa
en democracia le habría tentado y hasta conquistado.
Perico Fernández se mueve como pez en el agua en
las tareas de gobernar y administrar lo público.
Tengo la sospecha de que vino al mundo antes de tiempo.
A ver si lo digo: que era más moderno de lo que
tocaba ser o le dejaban a uno ser en aquellas
fechas.
Ha empleado muchas horas en leer libros. Tocante a lecturas,
se lo sabe todo. Lee, lee y lee. Siempre estuvo más
que al tanto de lo que iba llegando a las librerías.
Sus juicios orales le da al discurso con desenvoltura
sobre éste o aquel libro suelen ser tan lúcidos,
que podrían pasar a las páginas de crítica
literaria.
Ahora lo han nombrado Torreño del Año. Y
seguro que eso ha de llenarle, pues los premios que te
dan en la propia tierra valen más. También
supo tomárselas. Y saber sigue sabiendo, pero no
debe. |
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