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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Yo
no sé si aquí, XIM, sabe lo que le ha caído,
que es nada menos que el Premio Mingote que concede anualmente
el ABC. Cuando lo veo llegar, con la maletilla esa de
cartón que imita cartón, con la misma pachorra
que de costumbre, el pelo igual de níveo (pero
peinado con coquetería) y la sonriseja, mejor que
sonrisa, propiamente lorquina, me digo: ¿sabe este
hombre en verdad lo que le ha caído?
En esta vida y me supongo que también en
la otra hay premios y premios. No es lo mismo que
te toque un peluche en la tómbola, que una pasta
en el Planeta, que un Mingote que premia el humor gráfico.
A mí me viene XIM con una cafetera diciéndome
que le ha tocado no sé dónde, y no le hago
caso, la verdad. Ahora bien, le dan el Mingote y, señores,
hay que descubrirse.
Un galardón como este me creo que imprime carácter
y marca para toda una vida. Ahora ya puedes decirle con
todas las de la ley: «¡Hala, macho! No hace
falta que hagas nada más en la vida, que con esto
estás más que cumplido».
Es calmoso, pero por dentro bulle. Parece persona de mucha
melsa, pero su cabecica no para. Porque no puede parar,
ya que, cada día que Dios amanece, tiene que servirle
al lector su tostadica en color que es el chiste, la viñeta
o como lo queramos llamar. La Micaela y las otras, allí
sentadas en la sillica baja, ilustrándonos el desayuno.
(Digo para los que miran el periódico de buena
mañana). Te plantearás quizás (le
digo al lector) cómo es que el personal de hoy
en día, tan moderno, se entretiene con señoras
tan anacrónicas.
Eso se debe a que la anciana en su silla de anea con
otras ancianas en sus sillas de anea es un arquetipo
eterno por recurrente. En estos tiempos, las ancianitas
siguen todas sentadas en sillicas de esas, aun cuando
el lugar sea como lo es una terraza de Alfonso
X donde hablan entre ellas y se toman algo. «Que
no esté muy helado, porque se me calan los dientes»
dicen. «Okey», toma nota el mozo. |
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