PORTADA
 REPORTAJES
 CIENCIA
 CORAZÓN DE  PAPEL
MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
 


Gente de Murcia
 

García Martínez
Manolo Campos
04/11/2002

De toda la vida de Dios, un fiscal es un fiscal, de manera que lo menos que hay que anteponerle es el don. Y, desde luego, llamarle Manolo al don Manuel-fiscal suele tenerse por cosa de herejes. Bien mirado, un fiscal, más aún que un juez, es figura que, tallada en madera, merece ponerla encima de la cómoda, junto a la imagen de la Patrona y las fotos de familia.

Pero, claro, a este fiscal de mi historia, aun siendo como es más fiscal que quienes lo inventaron, no le puedes llamar sino Manolo. Digo los que no andamos en pleitos, ni en su demarcación, que entonces ya primarían los formalismos. Con eso quiero significar que el talante y la personalidad de Manolo Campos, fiscal por la gracia de su privilegiada cabeza, están fuera de norma. Aun cuando él sea, en el terreno profesional, servidor estricto de la norma que a todos obliga.

Su extraversión tan cordial te habla de un jurídico/judicial que tiene los pies en el suelo, que incluso pilota sin pudores ese chisme aparatoso que en Murcia es la amoto (gigantesca) y que no responde al arquetipo del acusador severo e implacable. Tampoco es Campos una calcomanía de los peliculados fiscales de distrito de los Estados Unidos, tan yuppies. El talante de Manolo hace que la Señora Justicia se siente con nosotros en torno a la mesa camilla para jugar al parchís. Y sin que por eso se le pierda el respeto. Esa es la virtud suya que tengo por principal. El fiscal Campos ha metido en su cabeza yo qué sé los códigos, mas no por eso es un fiscal/biblioteca. Toda esa teoría está al servicio, sí que de la erudición, pero sobre todo del mundo, el confuso y alocado mundo que requiere concierto antes que orden. Su misma flamante tesis doctoral es el trabajo redondo de un estudioso, al servicio de algo tan pragmático como las indemnizaciones por accidente.

Es cazador de los que no cazan, pero participa con entusiasmo en la jalanda y en la tertulia. Y, desde luego, sin acusar a nadie de nada, sino al revés: afectuoso.

 

 

Nuevo Panorama
Nuevo Canal Panorama

 

Publicidad


 

 
© La Verdad Digital S.L.
Teléfono: 968 36 91 00. Fax: 968 36 91 11
internet@laverdad.es