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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
| Juan Galdós (Juan Pérez Pérez) |
Lo
primero que conviene hacer saber para que se entienda
lo que vendrá luego es que Juan Galdós
se llama, en la realidad de la vida, Juan Pérez
Pérez. Nuestro hombre hace literatura como escritor
y como editor. Y no le parece bien cargar, en calidad
de autor, con Juan Pérez Pérez de
ahí el pseudónimo de Juan Galdós.
Como editor, no le importa lucir su verdadero nombre.
Con motivo de cumplirse los diez años de la revista
Malecón, la cual dirige y gestiona, escribe lo
que sigue: «Al cumplirse en este mes de marzo los
diez años de Malecón ¡Santo
Cielo, cómo pasa el tiempo! el editor [Juan
Pérez Pérez] hizo entrega al personal del
periódico de una bolsita de caramelos rellenos,
y a nuestro director [Juan Galdós], una medalla
de cartón por su perseverancia».
La verdad es que el personal del periódico no existe.
Juan se lo guisa todo él mismo a la hora de sacar
Malecón a la calle. Y llena las cuatro páginas,
de buen papel, con sus propios trabajos y con el de un
conjunto de colaboradores altruistas. Todo es muy nuestro
en Malecón, que carece de ánimo de lucro.
Como el que no quiere la cosa, Juan ha publicado ya cuarenta
y tres números. Los temas son siempre murcianos
o paramurcianos. Malecón y su creador tocan todos
los pitos. Lo mismo aluden a la «alarmante baja
que se ha producido en el censo de escarabajos peloteros»
(nº de junio de 2003) que, con el mismo desparpajo,
se recrean en la poesía, esta vez el Libro de Trovas,
de Sánchez Bautista (nº de septiembre de 2002).
Juan Galdós acoge generoso a quienes, en Murcia,
toman la pluma y escriben. Esto es así porque él
mismo sufre en propias carnes las dificultades que trae
ser autor. No ya en materia periodística, sino
como hacedor de novelas, una de ellas completamente policiaca.
Suele decir, por diciembre, que «si sale el próximo
número de Malecón, es porque no me ha tocado
el Gordo». Miente. Caso de tocarle el Gordo, se
lo gastará en literaturas, igual que un borrachín
se lo gastaría en vino. |
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