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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Pues,
nada, Quique Pina es el ímpetu. No diré
de él lo que sentenció aquel acerca de otro
¿eran Emilio Romero y Ansón?,
a saber: «Fulano es como un caballo en una cacharrería».
Pero, vaya, que se trata de un inquieto (y que tiene nervio,
como algunos coches), eso no hay quien lo discuta.
Estábamos tan tranquilos o no tanto
con nuestro equipo de siempre, el titular pimentonero
que responde por Real Murcia, cuando llega Quique Pina
y funda el Ciudad de Murcia. Parecía que estaba
condenado a no durar, por aquello de ser el pez chico,
pero ahí lo tienes, dando guerra y, a la afición,
motivos para que gocemos de algo más de follón
por la competencia que hay entre ambos clubes.
Mientras que el Real da la impresión de sosiego
aunque, últimamente, sólo hasta cierto
punto, el Ciudad (y sobre todo su fundador) ofrece
la imagen del vitalismo. El cual vitalismo se manifiesta,
por ejemplo, en el incidente que se produjo entre Pina
y un consejero del Nástic, a propósito de
si este último insultó o no a los murcianos.
Quique, atento a la jugada, sacó a la luz la sentencia
que más gusta al paisanaje: «Aquí,
lo que no puede ocurrir es que venga nadie a insultarnos
y a reírse de nosotros». Esto, quieras que
no, enciende la mecha de los aficionados.
No es que el Ciudad sea el Sub-21 del Real Murcia, pero
sí da la impresión de ser un conjunto más
juvenil, propenso al arriscamiento, voluble y peleón.
Ya, ya sé que sus futbolistas no son necesariamente
más jóvenes que los de Samper, pero así
es como vemos al Ciudad. Y como me creo yo que se quiere
que lo veamos. Eso ha sido gracias a la personalidad de
Quique Pina.
Otro ejemplo: si el Lleida tiene una deuda con el Real
Murcia, el tema se lleva con más o menos sigilo,
en un plano muy comercial, sin destapar el saco de los
truenos. Pero si el Lleida le debe 57.000 euros al Ciudad,
va Pina llama y llama a sus directivos «informales
y cobardes». Tenemos también la forma en
que suele llevar el pelo, que contribuye a la bulla, vaya.
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