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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Si
traigo a Andreas Reinke al escaparate de Gente de Murcia
es porque no parece que tenga ningunas ganas de seguir
siendo de aquí. Para que vea el lector que las
cosas si han de ser lo mismo lo son por acción
que por omisión, tanto si quieres como si no. Aparte
de que, al ser el portero menos goleado del fútbol
nacional y haber contribuido en mucho a la alegría
murciana tras el ascenso a Primera, si no quisiera ser
Gente de Murcia por las buenas, tendría que serlo
por las malas. Sencillamente, porque se lo ha ganado.
Aquí somos bien nacidos y, por eso, agradecidos.
No como en Grecia de donde tuvo que salir por piernas.
Se excusa Andreas de su marcha al Werder Bremen porque
tiene a sus chiquillos viviendo en Alemania. Si consideramos
que calza ya treinta y cuatro años, y que lo llaman
desde su propio país, comprendo que se vaya. Aunque,
en esto, cada aficionado opina una cosa distinta.
Es personaje un tanto peculiar. Los chicos de los medios
lo tienen por muy suyo, solitario, autodidacta, frío
y, como se suele decir, calculador. Todo lo cual lo veo
yo excelente para detener balones. La compañera
Eva Franco opina que es también el jugador más
presumido del Real Murcia. Le gusta estrenar camisetas
de muy diversos colores, principalmente amarillo y naranja.
Haga frío o calor, cambia de guantes cada dos por
tres. Si se cuela el balón en su portería,
castiga al color que llevaba esa jornada y ya no lo vuelve
a lucir. Su coche es una furgoneta pintada de verde eléctrico.
Tan llamativa ¿afán de notoriedad?
que, cuando pasa, la gente dice: «Ahí va
Reinke». Los artistas ya se sabe que son como niños.
Me supongo que, cuando esté en su país,
Andreas se acordará alguna vez de Murcia. Aunque
sólo sea porque aquí triunfó. Y también,
me supongo, por los arroces con conejo de esos finicos
que se haya zampado en ca Segis. Me imagino que le gustarán.
Yo lo digo por la cantidad de alemanes que he visto zampándose
una paella a las diez y media de la noche. |
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