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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
De
la noche a la mañana, el creativo que pasaba sus
días aguzando el lápiz sobre el tablero
de dibujo decide levantar la cabeza y trabajar de pie
y con pelo. Y, comoquiera que el creativo es artista,
pues lo que da a la luz es una creación nueva.
El dibujante se hace pintor. O, mejor, desvela la faceta
de pintor que llevaba dentro desde el principio de los
tiempos. Hablo de Chipola.
Cuando alguien se ha ganado un prestigio, hay que tener
mucho valor para jugárselo mostrándole al
mundo una faceta novedosa. Pues se corre el riesgo de
que lo parido no esté a la altura de la obra que
le dio al artista nombre y consideración. Conociendo
a Chipola, no me choca su temeridad. Acaba de hacer
con su arte lo mismo que hizo de siempre con su temperamento.
Nuestro hombre funciona incluso todavía
de rebelde apasionado a favor de las causas justas. Amén
de contestatario te lo ves incluso contestón. Ese
talante lo suaviza, mas sólo aparentemente, con
el humor. Digo aparentemente porque hay risas muy amargas.
Su yo más combativo viene de un bulle-bulle interior,
afilado y hasta mordaz, pero que deriva siempre digo
siempre hacia derroteros donde el descarado Chipola
se vuelve tierno de toda ternura. Y entonces lo aprecias
igual como artista que como persona. Chipola era
el ojito derecho de un personaje singular, Baldo,
otro artista rebozado en niño. Hubo entre ambos
una relación celeste. Cuando hoy Chipola
lo reivindica, esa ternura que digo casi nos procura lágrimas
de emoción.
Baldo, que era el maestro, admiraba sin límites
al alumno, además de quererlo tanto. En el catálogo
de su exposición, el joven que todavía es
Chipola recuerda a sus dos viejos, el de sangre
y el artístico. Se da una curiosidad, entre muchas,
con Chipola. Y es que, de siempre, sus compañeros
de oficio lo han elogiado sin reservas, eso tan imposible
entre artistas. Yo lo veo síntoma de algo. No sé
exactamente de qué por ser, ya digo, inusual,
pero seguro que de algo bueno, joder, Joaquín García. |
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