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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Alguna
vez hoy mismo había que recordar que
José Guardiola le dio su voz a Rick, el personaje
principal de Casablanca, mejorando así la demasiado
nasal de Humphrey Bogart. Cuando Rick le dice al comisario
de policía aquello de: «Este puede ser el
comienzo de una gran amistad», quien habla es uno
de Jumilla, fíjate tú lo que son las cosas.
Otro de allí, Pedro Quílez Simón,
ha desempolvado la figura de José (García)
Guardiola y nos ha puesto en las manos, mediante meticulosa
biografía, la vida de este sensacional actor de
doblaje.
Dobló a los mejores: Richard Widmark, James Coburn,
Gregory Peck, Tyrone Power, Anthony Quinn..., que acudió
a los estudios a felicitarlo por hacer que Zorba hablara
mejor que el propio Quinn.
Guardiola tenía pinta de duro, durísimo.
Aparte de doblar, hizo numerosas película como
intérprete. Y prácticamente en todas se
le asigna el papel de malo. Sin embargo (y como suele
ocurrir), José Guardiola era, en la vida real,
un pedazo de pan. Tímido, sensible, respetuoso,
educado y cordial. Una excepción al adagio que
dice que «la cara es el espejo del alma».
Salió muy pronto de la casa donde nació,
en la Plaza de Arriba. Anduvo por Barcelona y Madrid.
Durmió en los bancos de los parques. Paco Rabal
escribió, en carta a Quílez: «Nos
teníamos común cariño y simpatía».
Pudo haberse ido a Hollywood, fichado por la Paramount.
Pero no quiso cumplir ninguna de las dos condiciones que
le pusieron: aprender inglés y montar a caballo.
Y se quedó aquí. En eso funcionó
parecido a otro jumillano amigo suyo, el músico
Julián Santos, que se negó a que lo examinaran
para director de banda unos profesores que, según
sus propias palabras, «sabían menos que yo».
De cuando en cuando me pongo en el vídeo Casablanca,
o La Reina de África, o La ley del silencio, o
Las nieves del Kilimanjaro, y paso un buen rato escuchando,
en boca de las estrellas, la preciosa voz de un señor
de Murcia. |
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