|
MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
|
|
|
|
|
|
|
|
 |
Gente de Murcia | |

García Martínez |
En
aquella Murcia de los setenta, era como un torrente. No
he visto jamás en mi vida a nadie que se tomara
tan a pecho a los pobres. Como lo cuento. Era presidente
de Cáritas. En esos años que digo había
demasiados pobres, muchos de ellos vergonzantes, que son
los peores, dicho sea en el buen sentido.
Me refiero al pobre que tiene su casa, más o menos
en precario, y que, de cara la calle, es uno más,
pues se supone que hace las tres comidas todos los días.
Era un pobre algunos quedan todavía
que se mortificaba no tanto por la falta de medios, como
por la necesidad que tenía de que nadie supiera
de su pobreza.
Comoquiera que Antonio es religioso digo de los
que practican hacía lo que hacía por
amor de Dios. Pero no funcionaba en beato, ni se daba
golpes de pecho, sino que ejercía una actividad
frenética y gerencial. Ayudaba a los pobres con
realismo y racionalidad. Se trataba de arreglar entuertos,
pero de arreglarlos verdaderamente, como quien lleva una
empresa de la que se esperan buenos resultados.
No muy alto de estatura, se crecía con el verbo
encendido de quien sabe que su trabajo iba a misa, en
los dos sentidos de la expresión. Era un trabajo
mejor que cualquier otro trabajo en el mundo. No se atascaba
nunca. Y si había que cantarle la gallina a la
autoridad competente lo mismo civil, que militar,
que incluso eclesiástica se la cantaba bien
cantada. Su fuerza era la de aquellos que están
convencidos de que su misión justo por parecer
una misión imposible contaba con el soplo
divino sin el cual no es posible superar las dificultades.
Ahora disfruta hasta donde los achaques de la edad
se lo permiten de una vejez recogida pero, a la
vez, llena de curiosidad y de compasión por los
hombres. Me llamó para comentar, escandalizado,
el asesinato de treinta y siete niños en Irak.
También él casi renegaba de nuestra condición
de seres humanos. Y me comentaba que le había preguntado
al Padre cómo es posible que sucedan cosas tan
horribles. |
|

|
|