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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Pues,
aquí, don Ángel González le
pongo el don porque, siendo gobernador, no suena bien
llamarle compañero era, lo que se dice, un
tapado, en el mejor sentido de la palabra. Lo más
que se le veía en plan público y notorio
era discurriendo por la Trapería. Allí me
lo he venido encontrando casi todas las mañanas.
Se conoce que le coge de camino. Digo camino profesional
(no político), como es el su dedicación
a la enseñanza universitaria.
La última vez que me lo topé fue cuando
ambos dos, junto con otros, actuamos en el escenario del
Romea. Se trataba de un debate ¡ay, los debates!
entre los candidatos a la presidencia de la Comunidad
Autónoma. Creo recordar que iba escayolado de una
pierna, lo que no le parecía obstáculo para
subir las escaleras de San Esteban. Curiosamente o
no, don Ángel se presentaba en nombre del
CDS.
Las maneras que allí se le vieron han de calificarse
de ¿como lo diría yo? un tanto
profesorales. Quiero decir que no iba de político
pelado. Y eso le otorgaba morbo. Desde entonces, nunca
más se supo. Yo me lo suponía absolutamente
retirado de la política. Y, mira por dónde,
pasado mucho tiempo, me lo veo sentadico en otra poltrona,
la que ocupa desde hace nada en la Delegación del
Gobierno.
¿Qué es lo que ha pasado? Pues que había
una vocación oculta. (En el noventa y dos se apuntó
al PSOE). Nació en Ávila, lo que le imprime
carácter. ¿Cuál? Pues el de los abulenses.
Con eso me conformo. No necesito entrar, aunque sería
lo socorrido, en concomitancias eruditas con su paisana
Teresa. Lo tengo por un señor tranquilo, sensato
y estudioso. Me temo que también quimérico.
Y apunto el me temo porque esa virtud, si lo fuere, no
casa con la figura clásica del Poncio.
Sus hagiógrafos o no tan hagiógrafos
lo tienen por un producto del Renacimiento. Lo cual, en
los tiempos que corren, sería para darse con un
canto en los dientes. Pero, en fin, ya nos dirá
sus versos. Y por ellos lo conoceremos mejor. |
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