|
MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
|
|
|
|
|
|
|
|
 |
Gente de Murcia | |

García Martínez |
El
caso es que no iba para cocinero. Lo suyo era el deporte.
Y más en concreto, el fútbol. Siendo chiquillo
militaba en equipos de alevines y cadetes. Y llegó
a alcanzar una cierta notoriedad en ese mundillo canterano.
Como es de contextura recia y, encima, corre bien (o corría,
que ahora está algo metido en kilos), quién
te dice a ti que no podría haber acabado siendo
la salvación que esperaba el Real Murcia.
Pero aquello se acabó. Y sus deudos nos quedamos,
como dicen, en expectativa de destino. No del nuestro,
sino del suyo.
El chiquillo era muy extravertido. Se le veía un
zagal noble. Por eso se ganó el aprecio de los
periodistas de La Verdad, a los que frecuentaba en la
Redacción. Eran los tiempos en que su padre también
muy deportista dirigía el periódico.
Algunos llegamos a pensar que Pablo se haría periodista.
De deportes, claro. Oye: o de otra cosa. ¿Acaso
no se metió a cocinero profesión igual
de rara que la de escribidor cuando ni se le sospechaba
esa afición?
No sabría decir ahora mismo si en su casa se destapó
como amigo de fogones. Me consta que su madre guisa bien.
Pero, lo que es su padre, jamás nos preparó
a los amiguetes ni una jodida paella, que me creo yo que
no es tan difícil de hacer. Muy jovencillo, Pablo
tuvo un accidente en el Club de Tenis, del que se recuperó
porque Dios, a veces, no aprieta del todo y porque al
chaval no le faltaba fortaleza. Yo distingo en su biografía
dos etapas bien definidas: la de futbolista y la de cocinero.
Pero vayamos a lo que importa: o sea, más pan y
menos mantel. Dedicóse Pablo a una cocina innovadora,
que es la que requiere más imaginación y
presenta mayores riesgos. Los comensales somos delicados.
Hasta el punto de soportar peor que un plato desagradable,
que el fallecimiento del marrano que cada uno criamos
en la cochiquera de nuestro chalet adosado.
Uno ha catado, bien que en pequeñas dosis, hasta
cincuenta combinaciones culinarias paulinas. Y aquí
me tiene el lector: vivito y degustando las que están
por venir. |
|

|
|