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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Ahora
que va a cumplir cien años La Verdad, periódico
de tan arriesgado nombre, me acuerdo de quienes lo fueron
manteniendo vivo día a día. No fue un trabajo
fácil, por tratarse de algo ahora lo llaman
producto que muere cada día y hay que resucitarlo
para que de nuevo muera.
Muchos se fueron ya al otro mundo: Manolo Carles, Paco
Capote, Luis Apostua, José María Almela,
Rafael González... Otros, aunque ya no están
en la nómina, viven una venturosa y en algunos
casos productiva jubilación. Antonio Crespo es
paradigma de éstos que digo.
Responde Crespo al retrato del periodista formado, preparado,
culto. Lo que de siempre se ha llamado con bagaje. Era,
por eso, el compañero que evacuaba mayor número
de consultas en la Redacción. Era la suya palabra
de diccionario o de manual. Para evitarnos acudir al libraco,
acudíamos a él, que estaba más a
mano.
Una buena parte de su periodismo fue anónimo. Navegó
en las aguas chapapoteras del teletipo, que nos traía
la información nacional y extranjera. Si antiguamente
se trataba de hinchar el perro pues lo que llegaba
eran escuetos telegramas, más tarde, allá
por los cincuenta y sesenta, la gracia del periodista
era buscarles las cosquillas del interés del lectores
a unas noticias tan anodinas como cernidas por la censura.
Practicó todos los géneros del periodismo,
pero se sintió mejor en la crítica literaria
y, principalmente, cinematográfica. También
ha hecho novela, investigación histórica
y cine amateur. Todo ello, bien que con vocación
universal a la mayor gloria de ésta su tierra,
que fue siempre una referencia en su trabajo.
Para un director de periódico a quien le guste
salir por las noches, Antonio Crespo es la garantía
de que no habrá pifias, ni meteduras de pata, ni
gazapos. Su prestigio de profesional bien cuajado hacía
que, en los talleres del periódico, se le llamara
Don Antonio. Terror de torpes y desmañados, Antonio
Crespo es el rigor. |
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