|
MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
|
|
|
|
|
|
|
|
 |
Gente de Murcia | |

García Martínez |
| Doña Sopa de Pirindola y Fábula |
Que
sí, que se llama Sopa, que Pirindola es el apellido
y, al tiempo, el título de un programa infantil
que hace en la Televisión Murciana. El segundo
de los apellidos sería Fábula, que así
es como se conoce a la compañía de teatro
en la que milita. De modo que, al final, componemos la
identidad entera de la joven (Astilleros a efectos del
DNI), y nos sale, en la vida artística: Sopa de
Pirindola y Fábula.
Ahora que ya tenemos establecida la identidad, vayamos
al apodo o mote. Sería este Pupaclown, que es en
calidad de lo que trabaja cuando visita a los niños
en los hospitales. Complétase la ficha de esta
manera: Doña Sopa de Pirindola y Fábula,
alias Pupaclown. ¿A que parece que levitásemos
en un paisaje mágico, donde las camelias son comestibles
y las barras del pan crecen en la tierra?
Hemos llegado al punto álgido, pero nada frío,
que es la felicidad de los niños. Más difícil
todavía: la felicidad de los niños enfermos.
Y que, por lo mismo, sufren. Siendo una criaja, sus padres
llevaron a Sopa a ver una obra de teatro para pequeños.
Y fue allí donde le pasó lo que dicen que
le sucedió San Pablo. Bajo una luz cegadora, Sopa
decidió lo que iba a ser de mayor: actriz de niños.
Ahora que lo ha logrado, asegura que con este quehacer
se alcanza algo muy parecido a la plenitud. Es rabo de
lagartija, inquieta, moviente, expresiva, reidora, volátil,
esta Sopa sin ondas, pelo rojizo liso. ¡Dios mío,
qué profesión tan chula! Ni la de cura,
ni la de médico, ninguna es comparable.
A un niño con leucemia le iban a implantar no sé
qué chisme. Sería en el quirófano
y con anestesia general. El crío, asustadico, le
hizo la siguiente propuesta al operador: «Si entra
Sopa y se está aquí, me podéis dar
la anestesia local, que me estaré quieto».
Sopa entró emocionada.Y el chiquillo salió
contento.
No usa guión. Cada niño es un mundo. Hay
que meterse dentro y, a partir de ahí, inventar,
actuar, jugar. Hasta que, de tanto cansancio, ruede tu
alma por el suelo. |
|

|
|