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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Bueno,
pues sí. Esta señora es gente de Murcia,
por mucho que luzca el Retegui e incluso el Begoña.
Está, lo que se dice, asimilada. La ves por hemiciclo,
dando marcha y alegría. ¿Que a quién
le da marcha y alegría? Al hemiciclo.
Esto lo digo porque el hemiciclo del parlamento murciano
es más bien fúnebre y hasta funerario. Tanatorio,
diría. Y entonces se precisa más que el
comer una señoría como ella. Que no para
ni un momento. Y si dijeras que tiene azogue pues, bueno,
pase, ya que se trataría de una enfermedad. Tampoco
padece el baile de San Vito. Lo suyo es que así
la parió su buena madre. Y me temo que ella no
puede (ni quiere, supongo) ponerle remedio.
Tú estás en la Asamblea en la zona dedicada
al público (si lo hubiere, que esa es otra) y desde
allí ves una cabecica pelirroja que no para de
moverse. Otra y buena es la gesticulación. Lo que
pasa es que esa no la ves, salvo que esté en la
tribuna de intervinientes, o sea de cara al respetable.
La Retegui habla amparada por el total convencimiento
de lo que dice, o critica, o proclama. Como es tan activa,
un día se dio cuenta de que la melena la obligaba
a entretenerse. Digo para quitarse el mechón de
la cara. Y eso que ella soplaba y soplaba, pero ni aun
así. Así es que llegó un día
y apareció con un pelado de esos tremendos. Como
encima es pelirroja, ocurre que no se te va de la vista.
Parece que llevara en lo alto una llama. El contraste
con la melsa del presidente Celdrán, o la del vicepresidente
Maeso, es algo espectacular.
Tiene una capacidad de réplica inmediata, lo que
la hace muy útil para practicar, allí en
Cartagena, el parlamentarismo. Mas no sólo de ponencias,
dictámenes y alusiones vive la señora Retegui.
Fuera de la política es médico. Y, encima,
una médico completa, porque a sus conocimientos
profesionales añade un sentimiento humanitario
con el que arropa a los enfermos. Ya se sabe que, en medicina,
tanto montan los saberes como los quereres. Y, a veces,
son estos últimos los que se llevan la palma. |
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