|
MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
|
|
|
|
|
|
|
|
 |
Gente de Murcia | |

García Martínez |
Llamándose
como se llama, Harry Marcus no puede ser sino de Murcia.
Hay cosas que son de cajón. De modo que este hombre
es muy murciano, por más que luzca alto, rubio,
atlético y una miaja colorado de tez.
Nacer nació en Alemania, como tampoco podía
ser de otra manera si lo miras despacio. Siendo niño
alemán corría con sus hermanos huyendo de
los aviones desde los que les disparaban con ametralladoras.
Aprendió a echarse a tierra para escapar de las
balas. Por esa que digo y muchas más peripecias
que vendrían después como la peripecia
de hacer poemas, el joven Harry quedó ya
curado de espanto. Y eso le permitió encarar la
vida como muy pocos son capaces, en una sociedad ahora
infestada de consumismo y teléfonos móviles.
La entereza optimista de Harry me impresiona. Nunca pierde
la sonrisa, ni abandona la cordialidad, ni rehuye el humor.
Para ir de acá para allá, le basta con la
bicicleta, que le permite viajar y hacer músculo.
Yendo por las Cuatro Esquinas, tiene la delicadeza de
llevarla del ramal.
Cuando no hace versos, escribe cuentos. Y cuando no hace
versos, ni escribe cuentos, entonces construye veletas.
De forma artesanal. Todas diferentes. Sobre ciento cincuenta
han salido ya de sus manos. Veletas artísticas
llamando al viento. Confeccionadas con materiales de desecho.
Él mismo se torna veleta no en el sentido
peyorativo cuando alquila un parapente y se lanza
al mundo desde los altos montes.
Como individuo de pluma, lo que le envidio más
últimamene a Harry Marcus Hilger es que publica
en una revista de Cochabamba. ¡Qué bonito,
escribir en o para Cochabamba! Siendo chiquillo, emigró
con su gente a Bolivia. Regresó luego a la Alemania
de los emigrantes españoles, y con ellos fue asistente
social. Después, rumbo a Murcia, donde compuso
familia y versos: «Yo / soy / hombre, / tú
eres mujer. / Mal asunto: / Desde que nos vimos / por
casualidad / y por sorpresa / el tiempo se detuvo /como
si el mundo / contuviese el aliento / parando los latidos
del reloj». |
|

|
|