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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Lo
mismo que diversos compañeros suyos le llaman ahora
José Luis al señor Zapatero, esos mismos
compañeros suyos se dirigen a Pedro Saura diciéndole
Pedrito. Claro que, en el caso del pachequero, el diminutivo
de pila le cae bien, pues no posee un físico descaradamente
grande. Diríamos que es chiquito, aunque matón.
Porque, eso sí, se le tiene por una máquina
de actuar. Cuando se pone, no para. Me supongo que muchos
le habrán tomado ahora pelusa sobre todo
en su propio cuartel, visto que Zapatero ha puesto
en su persona, si no todas, una buena porción de
sus complacencias. Se piensa que cuenta con él
para ayudarle a Sebastián, de quien se habla para
el Ministerio de Economía, que ahora lo llamarán,
supongo, de Supervivencia, igual que al de Interior le
pondrán de Seguridad.
Esta buena relación de Saura con Zapatero lleva
a que no pocos murcianos sin obviar a los del PP
confíen en sus capacidades, para que consiga bajar
del burro al Jefe, en lo tocante al Trasvase del Ebro.
Hay que decir que Pedro resulta ser muy persuasivo. Más
claramente: se le adjetiva de terco, en el buen sentido.
Quiero decir que, si se empeña en llevarse al Huerto
a su líder, o se lo lleva finalmente o el tal líder
termina ahorcándose.
Como economista que es, Saura se nos muestra como un hombre
frío para los números. Sin embargo, con
o sin matemáticas de por medio, su talante es lo
bastante apasionado para el discurso. Que es técnico
y a la vez político, vaya.
Lo vi el miércoles en la Asamblea. Y lo encontré
más delgado, quieras que no. Se pasó la
sesión mirando papeles y todo él era mandíbula
apoyada en la mano, como el Pensador famoso de la estatua.
Lo mismo es que ha empezado ya a intentar convencer a
Zapatero. O igual no ha perdido ni un gramo y se trata
sólo de una apreciación. Por si las moscas,
lo reseño.
En fin, que lo veo como predestinado, qué quiere
el lector que le diga. Con la lengua de fuego sobre la
cabeza. |
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