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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Aquí,
don Francisco, Paco, Paquito Soler es la cordialidad andante.
Incluso cuando no sonríe, si es que eso sucede
alguna vez, tú le notas la sonrisa. A mí
me parece que va por la vida en plan de aceptarla tal
como viene, disfrutando de ella todo lo disfrutable, que
ya vendrán tiempos peores, tal como suele suceder.
Paco aprendió la efusividad discreta y nada pegajosa
que practica, siendo en su día el encargado de
las relaciones públicas del Central, cuando este
banco navegaba solo. En aquellas fechas, Paco y otros
(Melendreras en el Banesto) fueron precursores. Su trabajo
era conectar con la gente y hacer que se viera con buenos
ojos al banco. Esos buenos ojos eran en realidad para
Paco, pero de retruque beneficiaban a la entidad.
Cuando cada cual va a lo suyo, no tanto por maldad como
por rutina un puntico egoísta, es consolador encontrarte
a Paco, aquí o allá, que se te acerca y
se intresa por ti y tu circunstancia. Practica nuestro
hombre una virtud muy olvidada en estos tiempos, como
es la cortesía. El vivir se dignifica y cobra un
sentido pleno cuando este prójimo que es Soler
se muestra cortés sin peloteo con ese prójimo
que eres tú.
Paco Soler está en todas partes. Como el mismo
Dios, pero aún mejor, porque su presencia es evidente.
Podemos tocarlo. Cuando digo que está en todas
partes no exagero. No hay en Murcia conferencia, presentación
de libro, exposición, acto o actuación en
los que no esté Soler. He llegado a pensar si no
estará al mismo tiempo en dos o tres sitios diferentes.
Paco se traga verdaderos pestiños sin pestañear.
Y arropa con su su saludo y enhorabuena a los protagonistas
de los eventos.
La cosa ha llegado a tal punto que, cuando acudes a una
convocatoria cualquiera, no acabas de sentirte a gusto
si no lo ves por allí. Con su elegancia a lo Rafael
Alonso aquel actor ya ido de El Baile, de Edgar
Neville, compartiendo cartel con la sin par Conchita
Montes. |
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