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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Le
da mucha confianza al enfermo, amén de satisfacción
borradora o atenuadora de sus terribles ansiedades, que
el cirujano le diga: «Yo de ti no me operaría».
Esta sinceridad, que deriva del buen sentido ético,
afecta peligrosamente al bolsillo del médico. Por
eso resulta tan meritoria.
Antonio Caballero es un oftalmólogo que nació
en Alcira como más de un murciano de adopción
y desde hace años se viene dedicando a cuidar la
niña (y otras cosas) de los ojos del personal.
Ésta de ver es gracia de Dios que nunca agradeceremos
bastante. Por eso dice el dicho que no hay prenda como
la vista.
Existen dos clases de médicos, en lo tocante al
carácter: los que se dan importancia, los que no
tanto y los sinceros de toda sinceridad. Caballero milita
entre estos últimos. Y, según me creo yo,
a distancia del segundo de la lista. Veo mucha virtud
en el hecho de que asimile él mismo, en sus propios
ojos, la dolencia del prójimo. De forma que, sintiéndola
suya, le procure la solución más egoísta,
que será a la vez la mejor también para
el enfermo, no sé si me explico. Con esa misma
sinceridad despachada que le atribuyo, Caballero diría
que mi explicación no es de las que merecen que
lo ingresen a uno en la Academia.
Se me podrá decir que soy estómago/ojo agradecido,
porque Caballero ha trasteado con éxito mis retinas
y aledaños. Puede que algo de eso haya, pues humanos
somos, pero mi juicio del personaje es resultado de largo
tiempo de observación desapasionada. A Caballero
lo define, sobre todo, la naturalidad como de andar por
casa con la que ejerce algo tan tremendo como hacerle
ver a uno más de lo que venía viendo. O
sea, el milagro.
Debe de ser una de las personas con las orejas más
populares de la Región, visto que, cuando te examina
con el aparato, pide que le mires primero una oreja y
después la otra. Al final te da un vídeo
de la intervención, por si te apetece buscarle
fallos. Aunque por masoca no lo tengo. |
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