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MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
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Gente de Murcia | |

García Martínez |
Miguel
Navarro ya no es lo que era, sino que ha ido a mejor. Eso, al menos, es lo que
se percibe desde fuera. En aquel tiempo, a Miguel lo veías muy hijo de
su temperamento, que era de esos fuertes, aunque en el fondo... Eso del fondo
se suele decir de aquellos que chisporrotean como bengala, pero en seguida se
aplacan y hasta se pasan de mansos. Personas emotivas, que yo las prefiero
a esas otras que, bajo su frialdad correcta de acero imperturbable, esconden un
lobo. Miguel Navarro no es lobo.
Tampoco se chupa el dedo, las cosas como
son. Ha sabido evolucionar. Igual es que ahora ya come marisco. Hubo quienes,
por aquel entonces, achacaban su tonante manera de ser a la aversión que
siente por el marisco. Es el único español, entre los que conozco,
a quien le dan asco los frutos de mar. Cosa tan insólita en uno de por
aquí (quiero decir de Lorca, de Murcia, de Jumilla), pero cierta. Mas no
me creo que vayan por ahí los tiros. Me huelo que la reconversión
emana de su propio interior. Del paso de los años, sí. Pero también
de su voluntad.
Hoy ves a un Miguel Navarro desde la distancia, insisto
más sereno, menos impulsivo, más amable y mejor dotado en zorrería
política. Todo esto y más le ha servido aun cuando fuera un
día presidente de la Asamblea para ganarse un prestigio nuevo y mejor
como alcalde. Que lo es de su pueblo, Lorca. Últimamente, Lorca está
más viva que nunca. Los proyectos se cruzan y se dan codazos entre ellos,
de tantos y tan diferentes como son. Y todo eso se lo ha ido sacando a los del
PP regionales, que se llaman mortales, a base de insistir y de buscarse las mañas.
A veces, de tanto como consigue y de tan cambiado como se le ve, no te acuerdas
si continúa en el mismo partido que le vio nacer a la política.
O si está en Los Verdes o cosa parecida. En Los Azules, diría yo.
«Todas las veces que has hablado de mí ha sido para mal»
me espetó una vez, con disgusto. Yo, incrédulo, miré
la hemeroteca. Y, coño, resultó que el tío tenía razón.
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