Uno de cada tres chavales de 14 a 18 años
se emborrachará durante estas navidades
FERMÍN APEZTEGUIA
02/01/2007
Médicos de familia y especialistas en Urgencias
alertan de los peligros del consumo de tóxicos
entre los jóvenes tras una encuesta hecha en La
Unión
Las
navidades suelen ser un tiempo de excesos; y, por lo visto,
cada vez mayores y con peores consecuencias para la salud.
Un informe elaborado por la Sociedad Española de
Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), que engloba
a los médicos de cabecera del país, estima
que dos tercios de los menores de edades comprendidas
entre los 14 y los 18 años consumen bebidas alcohólicas
a lo largo de estas fiestas y que al menos la mitad de
éstos, es decir, uno de cada tres adolescentes,
acaban en estado ebrio.
Las predicciones se basan en la experiencia de años
anteriores y en los resultados de un amplio estudio
con más de 1.100 pacientes realizado en el centro
de salud de La Unión. El trabajo pretendía
determinar la capacidad de las consultas de atención
primaria para evitar la aparición de complicaciones
ligadas al abuso de bebidas alcohólicas, tras
constatarse que la mitad de los casos de alcoholismo,
en todas las edades, se diagnostican en las consultas
de Atención Primaria.
Los especialistas consideran que las autoridades sanitarias
«deben tomar cartas en el asunto» si, como
se ve, un tercio de la población que tiene prohibida
la compra directa de alcohol acaba embriagada durante
las fiestas de fin de año. «Necesitamos
mayor concienciación para evitar las complicaciones
sociales y físicas que conlleva el alcoholismo»,
afirman los autores del trabajo, que permitió
detectar a 119 personas que abusaban del alcohol gracias
al análisis de l.119 pacientes.
La mayoría de ellos, el 81%, eran varones, con
una media de edad de 43 años, pero según
dicen, a nadie se le escapa que el consumo abusivo de
alcohol comienza cada vez a edades más tempranas.
«En los últimos años no ha dejado
de aumentar el porcentaje de adolescentes que acaba
bebiendo en exceso», afirma el especialista José
Zarco, coordinador del Grupo de Atención a las
Drogodependencias de Semfyc.
Niños en coma etílico
El coordinador de Urgencias del hospital San Francisco
Javier de Bilbao, Andima Larrea, corrobora esta afirmación.
«Ya no se sabe a qué edad comienzan a beber
los jóvenes, ni si se puede llamar así
a este grupo de pacientes. Nosotros hemos comenzado
a atender intoxicaciones etílicas en chicos de
11 y 12 años; es decir, en niños».
El problema del alcohol, recuerdan los especialistas,
es que no es algo que afecte sólo a la persona
que bebe, trasciende de una mera cuestión de
salud. Las borracheras en los jóvenes, más
allá de los comas etílicos que tienen
que ser atendidos en Urgencias, a menudo se relacionan
con «accidentes de tráfico, conflictos
entre familiares, un aumento de la violencia sexista
y un empeoramiento de la salud de los pacientes que
sufren enfermedades de hígado», detalla
Asensio López, vicepresidente de la sociedad
de médicos de familia.
De la risa al drama
El consumo desmedido de bebidas alcohólicas
no es, sin embargo, un problema único de las
fiestas de fin de año. Andima Larrea dice que
los servicios de urgencias están acostumbrados
a atender todos los fines de semana no sólo a
chavales en estado ebrio, sino también bajo los
efectos de otras drogas, muchas veces desconocidas,
lo que dificulta el tratamiento.
«Decir a los jóvenes que no beban no es
un buen consejo, porque no lo van a hacer», aconseja
el experto. «Hay que intentar que razonen enviándoles
mensajes concretos, como que eviten el abuso del alcohol;
que si lo hacen, no conduzcan; que no consuman sustancias
que no conozcan, que no dejen que se enfríe en
la calle un compañero ebrio... Porque una fiesta
puede acabar en un drama».
EL CONSEJO MÉDICO
Uno sabe, por experiencia, cuánto alcohol tolera.
Decida antes de acudir a una fiesta qué cantidad
ingerirá y cumpla con su compromiso.
Evite bebidas de alta graduación y beba con
moderación aquellas que tengan menos de 18 grados.
Alterne la ingesta con bebidas no alcohólicas.
La comidas largas, como las de navidades, conllevan
mucha comida y mucha bebida.
Si bebe, no conduzca. Por su salud, la de sus acompañantes,
los otros automovilistas y los peatones.
Sea claro con sus hijos. Recomiéndeles con firmeza,
pero también con respeto, que han de ser responsables
y no dejarse arrastrar por la presión de los
amigos