PORTADA
 REPORTAJES
 CIENCIA
 CORAZÓN DE  PAPEL
MI MURCIA /
GARCÍA MARTÍNEZ
 


REPORTAJES

Moda madura

LUIS GÓMEZ
05/03/2006


Aunque la belleza sea «una maldición» para Isabella Rosellini, que fue durante casi dos décadas imagen de la compañía de cosmética Lancôme, la industria del lujo ha redescubierto el poder seductor de actrices y cantantes de éxito maduras y atractivas. Convencidas de que la madurez es compatible con la belleza, las empresas de moda se han lanzado a la busca de rostros tamizados por el paso del tiempo, pero sin arrugas, para cautivar a su clientela. Versace, Christian Dior, Louis Vuitton, Jean Paul Gaultier, Stella McCartney... Los grandes diseñadores creen que hay vida más allá de los espectaculares y juveniles cuerpos que desfilan por las pasarelas y la consideran su mejor vehículo de promoción.


Influyentes y veteranas actrices y cantantes, algunas de más de 50 años, suplantan a las jóvenes 'top-models' y se erigen en la imagen de un puñado de firmas de lujo


Donatella Versace, que utilizó en campañas pasadas a Madonna, de 47 años, como icono de su empresa, mantiene la confianza en artistas influyentes. El prestigioso fotógrafo Mario Testino metió el pasado verano en su estudio a Demi Moore para confeccionar los catálogos de la temporada de invierno de la firma italiana. A sus 42 años, la ex esposa de Bruce Willis planta cara a las top-models de rostros aniñados y se embolsa jugosos cheques, mientras acapara portadas a velocidad de vértigo en las revistas más glamurosas.

Versace ha pagado a la protagonista de Ghost diez millones de dólares, pero Donatella dice haberlo hecho con mucho gusto. Sin experiencia en las pasarelas, la estilista conocía a la actriz desde hace mucho tiempo, aunque no fue su amistad lo que la llevó a contratarla. «Nunca estuvo tan bella como ahora», asegura. Moore les ofrece una imagen «atractiva» porque parece «muy natural y nada forzada: Siempre irradia personalidad».

Como la moda sigue un ritmo frenético que se cansa muy pronto de ver las mismas caras y devora a chicas que no llegan a cumplir los veinte años sobre las pasarelas, Versace, fiel a su estilo sexy y atrevido, ya ha puesto en el punto de mira para sus próximas campañas publicitarias a otra actriz madura: Halle Berry, la protagonista de 'Catwoman' y ganadora del Oscar por 'Monster's Ball'.

A Bernard Arnault, dueño de un imperio que incluye Louis Vuitton, tampoco le tembló el pulso a la hora de elegir a su nueva embajadora. Ni a Tag Heuer ni a Lancôme. Porque Uma Thurman se ha convertido en una adicta a la publicidad entre rodaje y rodaje. El ojito derecho de Quentin Tarantino, que ya no es precisamente una niña -está a punto de cumplir 36 años-, lo mismo sirve para anunciar relojes, perfumes como Miracle o las prendas de Marc Jacobs. «Es increíblemente hermosa y una gran actriz», sostiene Jacobs, que la define como la «perfecta elección» para capturar «el espíritu de enigmático encanto y glamour intemporal» que desea Vuitton.

Despreciada por la industria cinematográfica al rebasar los cuarenta, a Sharon Stone, a punto de cumplir los 48 años, parecen perseguirle todo tipo de focos. Aclamada por su último papel en Flores rotas y en vísperas del estreno de la segunda parte de Instinto básico, la protagonista del cruce de piernas más espectacular de la historia del cine se ha subido también al carro de la publicidad. Es la imagen de la nueva línea de maquillajes de la casa Dior, que ve en Stone un valor «seductor, delicado e irresistible». Igual que en los años sesenta y setenta, cuando el perfume más famoso de todos los tiempos -Chanel nº 5- se asoció a la imagen de actrices como Catherine Deneuve, Candice Bergen o Ali Mc Graw.

El cabestrillo de Madonna

Son apuestas «serenas», como las definen los publicistas, conscientes del tirón entre el público de los rostros famosos. «Los especialistas del mundo publicitario saben cómo atraer al público y los diseñadores saben marcar tendencias con las caras que los representan». Por eso no es extraño que Vuitton regalara a Madonna, tras caerse de un caballo en Londres, un exclusivo cabrestrillo confeccionado expresamente para la artista y plagado de sus característicos y copiados logotipos o que Andie MacDowell, también de 47 años, promocione los productos antiarrugas de la casa L'Oreal; o que Isabella Rosellini, disgustada tras no renovarla el contrato Lancôme, se pasara a la competencia -Lancaster-, no sin antes criticar a la sociedad por valorar más el aspecto físico que «la inteligencia y la amabilidad», y «arrepentirse» de haber pasado tanto tiempo «animando a las mujeres a permanecer jóvenes». A punto de cumplir 53 años, su rostro sigue vendiendo cremas y perfumes. Es la ventaja de ser famosa y atractiva, aunque ella juzgue la belleza una maldición.




Nuevo Panorama
Nuevo Canal Panorama

 

Publicidad


 


 
 
© La Verdad Digital S.L.
Teléfono: 968 36 91 00. Fax: 968 36 91 11
internet@laverdad.es