«Escribir es como un amante con el que
te levantas y sabes que vivirás otras vidas»
Texto: Sergio Balseyro / Alicante
10/03/2005
EL
DÍA DESPUÉS.
Ángela Becerra se quedó ayer en
Alicante para darse a conocer. /ALEX DOMÍNGUEZ
En un año y medio, las tristezas y quizás
más lágrimas de las que quería
al robarle el ordenador en el que tenía más
de la mitad de El penúltimo sueño, ayudaron
a Ángela Becerra a escribir más y más
hondo una novela que ya es Premio Azorín y que
describe como un hermoso camino del amor. La publicista
colombiana que pasó a la literatura ensalza lo
más positivo y mágico de su país,
define como placentera la escritura y afirma que es
como un amante que le permite vivir otras vidas.
«En Colombia hay inseguridad
y violencia, pero también hay magia,
calor, cariño y efusividad»
-Este ha sido su primer premio en España,
y tras concederlo comentó que habría que
retocar y pulir la novela.
-Es el primero en España, pero el año
pasado gané en Chicago otro con Los amores negados.
Lo cierto es que El penúltimo sueño la
escribí en un tiempo límite, la mandé
recién acabada y sin pulir, pero ahora ya está
puesta a punto. En cierta forma estaba en bruto.
- ¿Cómo llegó al Premio Azorín?
- Lo leí por internet y como tenía la
novelas la inscribí sin ningún tipo de
ilusión.
-Pero si alguien se presenta a un concurso siempre
se tiene alguna esperanza.
- Sí, pero yo trato de no generar demasiadas
expectativas, porque si son grandes, también
lo son las decepciones, y de esta forma ha sido una
sorpresa muy bonita.
-La elaboración de El penúltimo
sueño ha tenido más de un accidente
y dificultades.
- Siempre he creído en la novela y por todo lo
que pasó merecía salir. Me robaron el
ordenador y perdí gran parte del libro. Decidí
entonces sacarla de otra manera. Soy muy tenaz, es lo
bueno que tengo.
-Ha pasado del mundo de la publicidad a la literatura.
¿Cómo se produjo ese traspaso?
- Trabajé veinte años en publicidad y
había que sacar campañas. Entonces no
valía decir que no existía inspiración.
Por eso me habitué a crear a pesar de todo. De
esa forma apliqué mi método de trabajo.
La idea de la creatividad la aplicaba a los productos,
y ahora es para mi libertad. Además, está
muy bien haber aprendido a sintetizar.
- Pero parecen mundos contrapuestos
- Escribir era una asignatura pendiente. Uno en la vida
va quemando etapas, a los 20 a los 30, y cuando llegas
a un nivel cambias. Aquí es más de lo
mismo. Escribir es un ejercicio muy placentero.
- Y además, que otras sensaciones encuentra
a la hora de escribir?
- Escribir también es como un amante que te ha
salido, levantarte y saber que vas a vivir otras vidas,
historias de amor.
- ¿ Cuáles son sus métodos
ante el papel o el ordenador?
- Cuando voy a escribir creo el armazón y luego
lo engordo. Sé como empieza, transcurre y acaba.
Algunos personajes cogen fuerza, como aquí con
los secundarios, y los dejo salir.
- ¿Qué opina del escritor alicantino
que da nombre al galardón?
- Me leí la trilogía de La Buena Voluntad,
y pienso que Azorín es un preciosista de la palabra.
logrando pulirla al máximo y llegando a una síntesis
de mucha perfección.
- ¿Cuáles son sus referentes entre
los escritores?
- Me gusta hacer monográficos de autores. Para
mí Gabriel García Márquez es un
referente, como los son los rusos, Tolstoi, Chejov así
como Virginia Wolfe.
- ¿Y cómo afecta su vida en Colombia
a su escritura?
-Las personas que hemos vivido la Colombia bonita, no
la que tiene tanta fama aquí, de pequeños
hemos vivido los cuentos mágicos que te llegabas
a creer. Colombia ha vivido en ese estado de magia y
realidad. De pequeña una chica me cuidaba y nos
sentábamos a escuchar sus cuentos de terror.
Forma parte del imaginario del escritor.
- Y respecto a esa mala fama. ¿Cómo
contrarresta y defiende a su país?
- Solamente se habla de narcotráfico, inseguridad
y violencia, pero algo tiene el país que hace
que la gente ría y quiera vivir allí.
Es la magia, el calor, el cariño, la efusividad,
las añoranzas. Todo eso sale en mis libros.
-¿Ha pensado escribir algo sobre esta temática
social?
- Ya hay suficientes escritores que se dedican a explorar
los caminos sociales. La realidad colombiana es dura,
la gente merece poder soñar y creer que la vida
puede ser mejor.
Un sueño inacabado
S. B. / ALICANTE
Ángela Becerra quiso escribir en El penúltimo
sueño una historia «en donde las emociones
estuvieran a flor de piel», en la que el lector
«viaje por su imaginario». Asegura la
escritora colombiana que la magia «puede darse
en este tipo de situaciones, aunque no sea real lo
que siente por dentro, crecen vientos huracanados
y ven cosas suspendidas en el escenario por donde
discurre la historia». Por eso se acerca al
realismo imaginario en esta novela que también
habla de «la Barcelona golpeada por la guerra
civil», del regreso a Colombia y a la «vida
convulsa». Es para ella «un sueño
inacabado y dilatado en la existencia». Ella
se ha puesto en la piel de dos personas ancianas que
pueden sentir el amor, que trasciendan sus sentimientos
con la ilusión que se tiene a los 16 años.
«El amor puede traspasar estas cosas y puede
estar muy limpio. En el penúltimo sueño
hay amor, sensualidad, espiritualidad y también
erotismo, en una mezcla de situaciones y sensaciones
que se desarrollan en dos continentes.