Idoia Bilbao: «Agosto es un mes raro pero
en 'el tomate' no nos relajamos»
Texto: Ch. L. Monjas / Colpisa. Madrid
10/08/2004
TRABAJADORA.
Idoia Bilbao, Tomate y Salsa
rosa. / COLPISA
Idoia Bilbao vive el corazón a tope. Colaboradora
de Salsa rosa, la presentadora no sólo está
al tanto, sino que disfruta de los cotilleos, exclusivas
y noticias a las que va dando paso en el exitoso Aquí
hay tomate de Telecinco.
Bilbao, que nació en la capital vizcaína
hace 34 años, sale contenta de la reunión
con el equipo de Aquí el tomate. Y no es para
menos porque desde el pasado 2 de agosto, día
en el que Miquel Serra y ella tomaron el testigo de
sus habituales conductores Carmen Alcayde y Jorge
Javier Vázquez, el programa ronda el 30%
de cuota de pantalla.
La comentarista hace doblete
en Telecinco con Aquí hay tomate
y Salsa rosa
«Las audiencias me ponen las pilas. Al principio
tienes miedo por el cambio, pero está claro que
la gente sube de la playa para ver el tomate, cuya baza
es tratar el corazón con humor. La gente necesita
olvidarse del trabajo, y como muchos no pueden ver el
espacio durante el invierno, ahora aprovechan para ver
este lúcido gazpacho que incluye humor, exclusivas
y actualidad», dice la ex reportera del programa
que, gracias a la experiencia de Salsa rosa pasó
la prueba para Aquí hay tomate.
«Salsa rosa y éste son muy distintos en
sus tonos y línea editorial. Aquí estamos
en un diario en directo, no estás arropada por
más gente, y con un ritmo muy rápido.
A veces pasas dificultades porque das paso a temas serios,
polémicos. Desde fuera puede parecer que esto
es un juego, pero es un programa muy laborioso en el
que, poco a poco, voy cogiendo la piel», declara
esta cronista social que este estío no sigue
in situ los movimientos de los famosos por Marbella,
Ibiza y Palma.
Espontánea y extrovertida, Bilbao, que inició
su carrera mediática en Radio Nervión
y luego pasó a ETB, califica agosto de mes «extraño,
raro, pero no por eso hay que relajarse, y la prueba
está en el tomate, que es un formato que me encanta.
Es una fórmula muy buena por los temas que toca,
las exclusivas que da, por hacerse eco de todo lo que
sale en los periódicos y revistas, y los testimonios.
Y, claro, luego se necesita una cara para transmitir
todo este mogollón de noticias que tenemos»,
apunta Bilbao, que ha trabajado con Pepe Navarro, Jordi
González y Terelu Campos.
Bilbao pondrá punto y final en septiembre a su
actual cometido «me da pena porque, aunque
los primeros días son complicados, cuando empiezas
a disfrutar te tienes que ir. Vamos, que no te puedes
acostumbrar. Pero es lo que hay» y no da
pistas sobre su inmediato futuro, sólo desvela
que continuará en Salsa rosa.
La autora del libro Quiero ser como Letizia trabaja
«en lo que me gusta y lo defiendo con uñas
y dientes. Como reportera, he sufrido el ir a los sitios
y que me digan que el tomate no entra. Pienso que no
nos tienen que ver como el enemigo, es más inteligente
que estén de nuestro lado y sean amables»,
expresa la comentarista, que argumenta el tirón
de las noticias rosas por «el morbo». Para
Idoia, la telebasura es «algo muy abstracto».
«El morbo siempre está ahí. El espectáculo,
el lado oscuro que tenemos todos está muy relacionado
con el morbo, que despierta mucha atracción.
Siempre he defendido el derecho a la información
y, aunque en todo hay un límite, este espacio
se hace eco de noticias. Luego están las exclusivas
que sacamos y que pueden rozar esa línea que
separa al personaje público del privado. Por
ejemplo, las imágenes que hemos emitido de Ricardo
Bofill y Chabeli son un parte censurada de un vídeo
que ellos mismo hicieron para venderlo», recalca
Bilbao, que apunta a los muchos famosos que cantan,
bailan y actúan «que nunca han vendido
su vida privada».
«Un mercado más libre»
Bilbao lleva más de diez años hablando
de los famosos: «no han cambiado en todo este
tiempo. Siempre han existido las exclusivas y las informaciones
polémicas, lo que sí ha sufrido una transformación
en este mundillo ha sido la compra-venta, ahora el mercado
es más libre», asegura la presentadora,
que sabe cómo sortear la censura del colorín
cuando ésta se da. Convencida de que hay muchas
formas de hacer corazón «y todas conviven»,
Bilbao augura una «larguísima vida»
a estos productos televisivos y tiene muy claro lo que
nunca haría: «ser consciente de un montaje
y sacarlo a la luz pública como si fuera verdad».