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REPORTAJES

«Me enamoré de un hombre, no de un duque»

Texto: J. Álvarez
16/06/2004


Mirta Miller

El 31 de enero de 1989, en las mesetas de Colorado (EE UU), en la estación de esquí de Beaver Creek, el duque de Cádiz esquiaba por la pista Eagle County acompañado del ex campeón austríaco Tony Sailer. Inspeccionaban el estado del escenario donde al día siguiente iban a congregarse 622 deportistas. Sailer advirtió que un cable atravesaba la rampa y previno del peligro en su idioma, el alemán, lengua que Alfonso de Borbón entendía a la perfección. Pero no le oyó. El acero le seccionó el cuello.

 

 


 



La actriz argentina que mantuvo un noviazgo de nueve años con Alfonso de Borbón rompe el silencio sobre una relación que acabó en tragedia. «Ha sido una especie de desinfección del alma»

Quince años después, Mirta Miller, la mujer que estuvo a su lado durante nueve años, rompe su silencio y se confiesa al escritor Horacio Otheguy. El resultado es Mirta, la mujer que no quiso ser Borbón (Plaza & Janés), una obra que desvela los pormenores de una relación vapuleada por los prejuicios sociales y por el peso de un apellido de sangre azul, pero a la que le pudo el amor. «Nunca quise casarme con él, sólo me propuse vivir libremente una historia de amor».

–Hubo quien dudó de que la relación existiera. En lugar de noviazgo, lo llamaban «larga amistad».
–Llegaron a decir que ni siquiera me veían con él. ¡Pregunte hoy a los vecinos! Fue una relación auténtica, muy para nosotros. Quisimos ser discretos para que nos dejaran tranquilos, entre otras cosas, porque yo estaba muy unida a la madre de mi anterior pareja y sentía que la traicionaba.

–¿Ha amado a otro hombre desde la muerte de Alfonso de Borbón?

–Tengo amigos, habré salido con alguien. Pero hay algo dentro de mí que me hace rechazar.

–¿Se acabó el amor para usted?
–Me encantaría volver a enamorarme, tener un compañero a mi lado, no para convivir. Tendría que ser un hombre muy inteligente.

–Han pasado quince años desde la tragedia. Se prometió a sí misma no hablar. ¿Por qué revivir el dolor ahora?
–La gente no dejaba de opinar sobre mí sin saber. Ahora me siento más liviana, ha sido como una especie de desinfección del alma.

–Horacio Otheguy asegura en su libro que la historia de Mirta Miller es la de una «superviviente».
–Sobreviví a dos relaciones con final trágico y eso me hizo vivir a fondo. En la vida dependemos de un hilo invisible que en cualquier momento puede cortarse.

–¿A quién le puede interesar esta memoria privada?
–Quienes no conocieron a Alfonso pueden saber ahora cómo era. Estuve enamorada de un hombre que encontraba maravilloso, no un duque, ni un príncipe, ni un integrante de la familia real.

–¿No le mueven intereses económicos?
–Publicar un libro no da para mucho. Ante todo, es un homenaje al amor perdido. Jamás concedí una sola entrevista sobre asuntos sentimentales ni facilité ninguna fotografía al respecto.

«Me asustaba su entorno»

–¿Cree que el enlace de don Felipe con una mujer que no pertenece a la aristocracia rompe prejuicios?
–Si esta boda hubiera tenido lugar en los ochenta, hubiera sido más fácil para Alfonso y para mí. Lo que ha triunfado ha sido el amor entre ellos. Si con amor, a veces, las cosas son difíciles, sin amor, por compromiso o por intereses, es de suicidarse. Han hecho muy bien.

–¿Por qué nunca quiso casarse?

–Lo tenía muy claro, ni con él ni con nadie. También es cierto que me asustaba su entorno.

–¿De dónde sacó la prensa de la época que iba a haber boda?
–No sé de dónde salió el bulo. No pudo ser de nadie cercano.

–Causó revuelo entre los Borbones.
–Se pusieron alerta. A lo mejor lo hicieron aposta, para provocar algo. Hoy me lo creo todo.

–Nueve años de relación, pero sin convivencia…

–Viajábamos juntos y nos veíamos mucho, pero cada uno en su casa.

–¿No le tentó jamás la oportunidad de aspirar a un título nobiliario?

–Yo tenía mi dinero y mi carrera.

–¿Considera que Alfonso era conflictivo para la Casa Real?
–No lo creo. Pero había gente que quería predisponer mal a él y a su familia. Ellos siempre han sentido mucho respeto por el Rey, su primo.

–¿Es cierto, como apunta su biografía, que era un ser «atormentado, producto del abandono de sus padres y las miserias que le tocó vivir»?
–Era el incomprendido y el desconocido; un hombre ameno, inteligente, con sentido del humor, serio, responsable, correcto, romántico y noble, constante y seguro de sí mismo. Un gran padre y buen amigo.

Sospecha

–¿Conoció a Carmen Martínez-Bordiú?
–La conocí en un lavabo de señoras, cuando aún era la esposa de Alfonso. La recuerdo como una chica simpática.

–Sabrá de la próxima boda de Luis Alfonso de Borbón con una joven venezolana. Le conoció siendo un niño. ¿Mantienen algún contacto?
–Sé de él por lo que sale en televisión. Lo veo muy parecido a su padre. Nunca pretendí meterme. En el momento de morir Alfonso, todo cambió para mí.

–Siempre ha mantenido que la muerte de Alfonso de Borbón no fue accidente, sino homicidio.
–Era un gran esquiador, participaba en certámenes, tenía muchos reflejos y era muy rápido. Un hombre fuerte físicamente, que andaba bien de vista y oído. Yo le he visto frenar esquiando en un tiempo mínimo. Y luego hubo un periodista que investigó las circunstancias de su muerte y vio que en las actas habían escrito la palabra homicidio.


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