DE
CAMPO. Las actividades naturistas trascienden
la playa. / EFE
Es poco probable toparse con alguien que camine
desnudo por un centro urbano, pero tampoco es imposible;
bastaría con que una persona se decidiera a hacerlo.
Su paseo no tendría más consecuencias
que despertar la curiosidad o el pudor ajenos, porque,
por muy llamativo que resulte, no es ilegal. Desde 1995,
es lícito andar sin ropa por los espacios públicos
de España, y este argumento es una bandera que
comparten todas las asociaciones naturistas del país.
Ese año, con la aprobación del nuevo Código
Penal, el escándalo público dejó
de existir como delito. «Está claro que
el nudismo es plenamente legal en cualquier escenario
público y en cualquier situación»,
explican. «Sólo pueden amenazarnos con
el delito de exhibicionismo y provocación sexual,
argumentando que hay menores presentes. Pero por el
simple hecho de practicar nudismo no hay intención
sexual alguna; por lo tanto, no se puede aplicar en
este caso», agregan.
Miles de españoles
promueven un estilo de vida naturista y
sin tapujos que
inicia el próximo viernes su cónclave
mundial en Croacia
Sin embargo, pese al amparo de las leyes, el naturismo
continúa relegado a lugares muy concretos playas
señalizadas o complejos turísticos específicos
y, aún hoy, se lo sigue asociando a términos
peyorativos como desvergüenza o perversión.
El estigma de los nudistas es que son demonizados o,
por el contrario, tratados con banalidad.
DESNÚDAME, DESDÚDAME
El próximo viernes, la Federación Naturista
Internacional (FNI) celebrará su 29º Congreso
Mundial. La cita convoca a treinta asociaciones de distintos
países, que agrupan a 300.000 adultos y 50.000
niños. Se repite cada dos años y esta
vez tendrá lugar en Croacia. Para los naturistas,
es un acontecimiento de gran importancia. A lo largo
de tres días, discuten temas de actualidad relacionados
con el nudismo, presentan mociones para el desarrollo
de su actividad y eligen a sus nuevas autoridades. La
FNI tiene presidencia, comité central, asesoría,
auditoría y hasta un tesorero. Es una agrupación
con estatutos, tan compleja y organizada como cualquier
otra.
Ismael Rodrigo es el presidente de la Federación
Española de Naturismo (FEN). Asistirá
en representación de todas las asociaciones del
país y, en esta oportunidad, tiene razones más
que suficientes para sentirse expectante, porque va
cargado de propuestas. Entre ellas, una relacionada
con el deporte: Rodrigo quiere que España sea,
en el 2006, la sede de los primeros Juegos Olímpicos
nudistas. «Actualmente sólo hay competiciones
aisladas. Presentaremos una iniciativa para crear las
primeras Olimpiadas naturistas en Cantabria»,
adelanta. ¿Lo mejor? «Que será una
vuelta a los orígenes dice Rodrigo.
En los antiguos juegos de Atenas, los atletas competían
desnudos».
DEPORTE.
En un torneo internacional de golf naturista.
/ EFE
Otra de las mociones, que, según el presidente
de la FEN, está «prácticamente aprobada
de antemano», tiene que ver con el siguiente congreso.
«En el 2006, nuestra federación cumplirá
25 años. Queremos celebrarlo recibiendo aquí
a las asociaciones de todo el mundo», señala.
Si la propuesta recibe el visto bueno, «la reunión
será en Costa Natura», Estepona, el primer
pueblo naturista español. Pero todo esto es parte
de un futuro que aún está algo lejos y,
por ahora, Croacia es el lugar que convoca la atención.
La agenda, minuciosamente detallada, sólo deja
espacio para una curiosidad: ¿se asiste sin ropa
a un congreso naturista? «Eso depende de lo bueno
que haga en la sala dice. Como es agosto,
igual tenemos suerte y lo celebramos desnudos».
ALGUNAS CIFRAS
Hay quince asociaciones naturistas repartidas por el
territorio español que forman parte de la FEN.
Juntas, reúnen a más de 3.000 socios,
una cifra importante ante la cita de Croacia porque,
como explica Rodrigo, «el número de asociados
que tenga cada federación incidirá en
el momento de las votaciones». A España
le corresponden siete votos y se sitúa en la
media de las nacionalidades que participan, pero hay
algunas que se despegan ampliamente. Francia y Holanda,
con 36 votos asignados cada una, encabezan la lista
de los países con más gente nudista asociada.
Más allá de su procedencia y su filosofía,
el factor común de los socios es que tienen carné.
El documento, de validez internacional, los avala y
otorga ciertas ventajas. «Aquí se les beneficia
con un descuento del 5 o del 10% en algunos establecimientos;
en Europa, muchos centros naturistas prohíben
la entrada a quienes no poseen carné. Lo toman
como una garantía de que la persona no va a causar
inconvenientes», dice Rodrigo.
Tres mil afiliados en España es un volumen considerable,
pero se queda corto a la hora de representar a las 500.000
personas que practican el naturismo sin papeles.
«Los últimos datos que tenemos son de hace
veinte años», reconoce Rodrigo. «En
aquel entonces, el 1% de la población se declaraba
nudista. Si en 1982 eran 400.000 y muchas mujeres
ni siquiera hacían topless, me atrevo a
decir con seguridad que hay medio millón de naturistas
en España».
Exactitudes aparte, las cifras que registran naturistas
van en aumento y los números que cuentan dinero
las acompañan en su crecimiento. La Asociación
Americana de Nudismo Recreativo (AANR), una entidad
formada por 50.000 socios, estima que las actividades
de este sector generan beneficios anuales cercanos a
los 400 millones de dólares. Sumas como ésta
han convertido al nudismo en un negocio más que
rentable y agentes de viajes e inversores se disputan
con mucho ingenio las tajadas del pastel.
MIAMI.
El primer vuelo nudista, en mayo del 2003. / NAKED
AIR
EL PRIMER VUELO NUDISTA
Si a alguien se le ocurrió alguna vez que organizar
un crucero naturista causaría un furor inigualable,
se equivocó, porque el año pasado una
empresa turística estadounidense hizo volar la
idea por los aires literalmente. El 3 de mayo
del 2003 partió el primer vuelo nudista desde
Miami. Ese día, un grupo de 86 pasajeros dispuestos
a hacer historia abordaron el Naked Air con destino
a Cancún.
Los turistas concitaron la atención de los medios,
muchos de los cuales cubrieron su llegada a México.
Los fotógrafos estaban listos para captar el
descenso de un grupo de gente desnuda, pero la expectativa
se tiñó de decepción cuando los
vieron aparecer completamente vestidos. Castaways Travel,
la empresa que organizó el vuelo, había
dispuesto una serie de normas estrictas que no admitían
concesiones, y una de ellas era que los pasajeros sólo
podrían desvestirse cuando el avión alcanzara
altitud de crucero. Para el momento del aterrizaje,
debían ponerse la ropa otra vez.
Pero esta no fue la única regla. James Bailey,
propietario de la agencia de viajes, explicó
que el propósito del vuelo era la diversión
y que, por ese motivo, no se tolerarían «conductas
incorrectas». Durante el trayecto, los pasajeros
disfrutaron de una temperatura ideal y de un buen menú.
Eso sí, ningún alimento o bebida se sirvió
caliente. Era prioridad para la aerolínea evitar
«quemaduras peligrosas».
SÓLO UN ABANICO
Muchos pies más abajo, los ejecutivos de distintos
complejos hoteleros se pusieron en marcha para atraer
a ese público creciente y ávido de nuevas
experiencias. Si las playas nudistas eran de acceso
público, y los mares y el cielo ya tenían
dueños, algo había que hacer a ras del
suelo. Las ofertas no podían limitarse a tomar
el sol sin bañador, de modo que fue necesario
abrir el abanico de opciones.
Los hoteles de todo el mundo se han esmerado tanto en
su empeño, que la variedad de propuestas es enorme.
A la piscina, el solarium y el spa tradicionales han
añadido, para sus huéspedes, clases de
yoga, barbacoas, submarinismo, discotecas, restaurantes,
canchas de volley y de tenis y hasta campos de golf
donde pueden intentar un eagle completamente
desnudos. Y, en todos los casos, bien resguardados de
las miradas indiscretas. Nudistas y voyeuristas no hacen
buena combinación.
ETIQUETA.
El crucero Flamenco, que zarpó de Barcelona.
/ Y. CARDO
LA ETIQUETA DEL DESNUDO
Una de las cosas que más le puede molestar a
un nudista es la presencia de un mirón. Los naturistas
suelen hacer hincapié en que su actividad no
tiene nada que ver con el exhibicionismo, con lo cual,
la persona que se acerca a husmear sobra. Cuando perciben
que alguien los observa con lascivia, comienzan a dar
palmas. El aplauso conjunto no es un premio al fisgón,
sino una forma pacífica de ponerlo en evidencia
y hacerle saber que está de más.
Como todo grupo social, los nudistas se rigen por normas
que, incluso, están expresadas en un decálogo.
El respeto al medio ambiente y a los demás es
un pilar fundamental, y la comprensión hacia
quienes no comparten su actividad, también. Destacan
que jamás impondrán a otra persona la
práctica del naturismo y que sienten inquietud
por el ecologismo, la naturaleza y los cambios sociales.
Y, para las ocasiones especiales, también tienen
etiqueta. Después de la piel, el
mejor vestido para un nudista es una simple toalla,
que se utiliza por razones de higiene cuando están
sentados a la mesa.
SER TEXTIL O ANDAR EN CUEROS
En su página web, la FEN da a conocer un extenso
documento que, bajo el título 205 argumentos
en apoyo del naturismo, marca las diferencias entre
la gente textil y la que practica el nudismo. K. Bacher,
el autor, sostiene que la desnudez es más cómoda
para algunas actividades. Posibilita estar a gusto con
uno mismo «sin necesidad de engaños»
y aumenta la autoestima, especialmente en las mujeres
que comprenden que sus curvas rechazadas son completamente
naturales. Además, explica cómo el cuerpo
«es un todo» y no hay en él «partes
indeseables o menos dignas que otras».
En el escrito se describe al naturismo como una práctica
liberadora. Estar desnudo elimina las diferencias de
status marcadas por la ropa que se viste. El estrés
disminuye, porque «no hay nada que ocultar»
y, al conocer el cuerpo humano normal, se evaporan las
«expectativas fantasiosas». La simple desnudez
no erotiza, «pero la ropa sí» porque
acentúa las diferencias entre los sexos. Para
Bacher, «la moda se basa en el sexo de manera
arbitraria» y hay casos en que ha sido «dañina».
Un buen ejemplo es el corsé. Entre las muchas
razones, la tolerancia es la primera. Los nudistas creen
en la aceptación del otro tal cual es, sea textil
o ande en cueros. Y si el respeto es mutuo, mejor.
MIGUEL ÁNGEL CASADO
NATURISTA
«Todavía hoy te sientes
más seguro en grupo»
Miguel Ángel y su señora son naturistas
desde 1976. «Llevábamos dos años
de casados y nos gustaban los baños de aire
y de sol». Y aunque aquello comenzó como
una práctica de pareja, creyeron que era mejor
estar arropados por un grupo y se sumaron a ADN (Asociación
de Desarrollo Naturista). «Cuando todavía
vivía el caudillo, el nudismo no sólo
era pecado mortal, sino que te metían preso
o la gente te arrojaba piedras recuerda.
Hoy no es así, pero uno se siente más
seguro si está con otros».
El matrimonio, de 56 y 51 años, destaca que
el naturismo es una práctica familiar donde
«es común ver a dos generaciones juntas»,
pero lamenta que a veces su actividad sea malintepretada.
«Alguien que lo vea de fuera podría decir:
vaya, ¡qué guarros!. Sin
embargo, a nosotros nos preocupa mucho la higiene.
Nos preocupamos por las playas, el cuidado del cuerpo
y el lugar donde nos sentamos», sostiene.
«Tengo sentido de la vergüenza. Pero no
por estar desnudo dice. Veo más
exhibicionismo en el típico bañador
que marca paquete, y una mini me pone como una moto».
Para Miguel, tener algunas partes tapadas «es
terrible e insano». El bañador se llena
de arena y «para estar haciendo la pantomima
de cambiarme a cada rato, mejor me quedo en pelotas».
¿La pareja pierde la líbido por estar
siempre desnuda? «Todo lo contrario. La carga
erótica es más explosiva. No te lías
en la playa, pero en casa te echas dos siestas; una
de mañana y otra por la tarde, ja ja».