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REPORTAJES

El nudismo al desnudo

Texto: Laura Caorsi
24/08/2004


DE CAMPO. Las actividades naturistas trascienden la playa. / EFE

Es poco probable toparse con alguien que camine desnudo por un centro urbano, pero tampoco es imposible; bastaría con que una persona se decidiera a hacerlo. Su paseo no tendría más consecuencias que despertar la curiosidad o el pudor ajenos, porque, por muy llamativo que resulte, no es ilegal. Desde 1995, es lícito andar sin ropa por los espacios públicos de España, y este argumento es una bandera que comparten todas las asociaciones naturistas del país. Ese año, con la aprobación del nuevo Código Penal, el escándalo público dejó de existir como delito. «Está claro que el nudismo es plenamente legal en cualquier escenario público y en cualquier situación», explican. «Sólo pueden amenazarnos con el delito de exhibicionismo y provocación sexual, argumentando que hay menores presentes. Pero por el simple hecho de practicar nudismo no hay intención sexual alguna; por lo tanto, no se puede aplicar en este caso», agregan.

 




Miles de españoles promueven un estilo de vida naturista y sin tapujos que
inicia el próximo viernes su cónclave mundial en Croacia

Sin embargo, pese al amparo de las leyes, el naturismo continúa relegado a lugares muy concretos –playas señalizadas o complejos turísticos específicos– y, aún hoy, se lo sigue asociando a términos peyorativos como desvergüenza o perversión. El estigma de los nudistas es que son demonizados o, por el contrario, tratados con banalidad.

DESNÚDAME, DESDÚDAME

El próximo viernes, la Federación Naturista Internacional (FNI) celebrará su 29º Congreso Mundial. La cita convoca a treinta asociaciones de distintos países, que agrupan a 300.000 adultos y 50.000 niños. Se repite cada dos años y esta vez tendrá lugar en Croacia. Para los naturistas, es un acontecimiento de gran importancia. A lo largo de tres días, discuten temas de actualidad relacionados con el nudismo, presentan mociones para el desarrollo de su actividad y eligen a sus nuevas autoridades. La FNI tiene presidencia, comité central, asesoría, auditoría y hasta un tesorero. Es una agrupación con estatutos, tan compleja y organizada como cualquier otra.

Ismael Rodrigo es el presidente de la Federación Española de Naturismo (FEN). Asistirá en representación de todas las asociaciones del país y, en esta oportunidad, tiene razones más que suficientes para sentirse expectante, porque va cargado de propuestas. Entre ellas, una relacionada con el deporte: Rodrigo quiere que España sea, en el 2006, la sede de los primeros Juegos Olímpicos nudistas. «Actualmente sólo hay competiciones aisladas. Presentaremos una iniciativa para crear las primeras Olimpiadas naturistas en Cantabria», adelanta. ¿Lo mejor? «Que será una vuelta a los orígenes –dice Rodrigo–. En los antiguos juegos de Atenas, los atletas competían desnudos».

DEPORTE. En un torneo internacional de golf naturista. / EFE

Otra de las mociones, que, según el presidente de la FEN, está «prácticamente aprobada de antemano», tiene que ver con el siguiente congreso. «En el 2006, nuestra federación cumplirá 25 años. Queremos celebrarlo recibiendo aquí a las asociaciones de todo el mundo», señala. Si la propuesta recibe el visto bueno, «la reunión será en Costa Natura», Estepona, el primer pueblo naturista español. Pero todo esto es parte de un futuro que aún está algo lejos y, por ahora, Croacia es el lugar que convoca la atención. La agenda, minuciosamente detallada, sólo deja espacio para una curiosidad: ¿se asiste sin ropa a un congreso naturista? «Eso depende de lo bueno que haga en la sala –dice–. Como es agosto, igual tenemos suerte y lo celebramos desnudos».

ALGUNAS CIFRAS

Hay quince asociaciones naturistas repartidas por el territorio español que forman parte de la FEN. Juntas, reúnen a más de 3.000 socios, una cifra importante ante la cita de Croacia porque, como explica Rodrigo, «el número de asociados que tenga cada federación incidirá en el momento de las votaciones». A España le corresponden siete votos y se sitúa en la media de las nacionalidades que participan, pero hay algunas que se despegan ampliamente. Francia y Holanda, con 36 votos asignados cada una, encabezan la lista de los países con más gente nudista asociada.

Más allá de su procedencia y su filosofía, el factor común de los socios es que tienen carné. El documento, de validez internacional, los avala y otorga ciertas ventajas. «Aquí se les beneficia con un descuento del 5 o del 10% en algunos establecimientos; en Europa, muchos centros naturistas prohíben la entrada a quienes no poseen carné. Lo toman como una garantía de que la persona no va a causar inconvenientes», dice Rodrigo.

Tres mil afiliados en España es un volumen considerable, pero se queda corto a la hora de representar a las 500.000 personas que practican el naturismo ‘sin papeles’. «Los últimos datos que tenemos son de hace veinte años», reconoce Rodrigo. «En aquel entonces, el 1% de la población se declaraba nudista. Si en 1982 eran 400.000 –y muchas mujeres ni siquiera hacían topless–, me atrevo a decir con seguridad que hay medio millón de naturistas en España».

Exactitudes aparte, las cifras que registran naturistas van en aumento y los números que cuentan dinero las acompañan en su crecimiento. La Asociación Americana de Nudismo Recreativo (AANR), una entidad formada por 50.000 socios, estima que las actividades de este sector generan beneficios anuales cercanos a los 400 millones de dólares. Sumas como ésta han convertido al nudismo en un negocio más que rentable y agentes de viajes e inversores se disputan con mucho ingenio las tajadas del pastel.

MIAMI. El primer vuelo nudista, en mayo del 2003. / NAKED AIR

EL PRIMER VUELO NUDISTA

Si a alguien se le ocurrió alguna vez que organizar un crucero naturista causaría un furor inigualable, se equivocó, porque el año pasado una empresa turística estadounidense hizo volar la idea por los aires… literalmente. El 3 de mayo del 2003 partió el primer vuelo nudista desde Miami. Ese día, un grupo de 86 pasajeros dispuestos a hacer historia abordaron el Naked Air con destino a Cancún.

Los turistas concitaron la atención de los medios, muchos de los cuales cubrieron su llegada a México. Los fotógrafos estaban listos para captar el descenso de un grupo de gente desnuda, pero la expectativa se tiñó de decepción cuando los vieron aparecer completamente vestidos. Castaways Travel, la empresa que organizó el vuelo, había dispuesto una serie de normas estrictas que no admitían concesiones, y una de ellas era que los pasajeros sólo podrían desvestirse cuando el avión alcanzara altitud de crucero. Para el momento del aterrizaje, debían ponerse la ropa otra vez.

Pero esta no fue la única regla. James Bailey, propietario de la agencia de viajes, explicó que el propósito del vuelo era la diversión y que, por ese motivo, no se tolerarían «conductas incorrectas». Durante el trayecto, los pasajeros disfrutaron de una temperatura ideal y de un buen menú. Eso sí, ningún alimento o bebida se sirvió caliente. Era prioridad para la aerolínea evitar «quemaduras peligrosas».

SÓLO UN ABANICO

Muchos pies más abajo, los ejecutivos de distintos complejos hoteleros se pusieron en marcha para atraer a ese público creciente y ávido de nuevas experiencias. Si las playas nudistas eran de acceso público, y los mares y el cielo ya tenían dueños, algo había que hacer a ras del suelo. Las ofertas no podían limitarse a tomar el sol sin bañador, de modo que fue necesario abrir el abanico de opciones.

Los hoteles de todo el mundo se han esmerado tanto en su empeño, que la variedad de propuestas es enorme. A la piscina, el solarium y el spa tradicionales han añadido, para sus huéspedes, clases de yoga, barbacoas, submarinismo, discotecas, restaurantes, canchas de volley y de tenis y hasta campos de golf donde pueden intentar un ‘eagle’ completamente desnudos. Y, en todos los casos, bien resguardados de las miradas indiscretas. Nudistas y voyeuristas no hacen buena combinación.

ETIQUETA. El crucero Flamenco, que zarpó de Barcelona. / Y. CARDO

LA ETIQUETA DEL DESNUDO

Una de las cosas que más le puede molestar a un nudista es la presencia de un mirón. Los naturistas suelen hacer hincapié en que su actividad no tiene nada que ver con el exhibicionismo, con lo cual, la persona que se acerca a husmear sobra. Cuando perciben que alguien los observa con lascivia, comienzan a dar palmas. El aplauso conjunto no es un premio al fisgón, sino una forma pacífica de ponerlo en evidencia y hacerle saber que está de más.

Como todo grupo social, los nudistas se rigen por normas que, incluso, están expresadas en un decálogo. El respeto al medio ambiente y a los demás es un pilar fundamental, y la comprensión hacia quienes no comparten su actividad, también. Destacan que jamás impondrán a otra persona la práctica del naturismo y que sienten inquietud por el ecologismo, la naturaleza y los cambios sociales. Y, para las ocasiones especiales, también tienen ‘etiqueta’. Después de la piel, el mejor vestido para un nudista es una simple toalla, que se utiliza por razones de higiene cuando están sentados a la mesa.

SER TEXTIL O ANDAR EN CUEROS

En su página web, la FEN da a conocer un extenso documento que, bajo el título 205 argumentos en apoyo del naturismo, marca las diferencias entre la gente textil y la que practica el nudismo. K. Bacher, el autor, sostiene que la desnudez es más cómoda para algunas actividades. Posibilita estar a gusto con uno mismo «sin necesidad de engaños» y aumenta la autoestima, especialmente en las mujeres que comprenden que sus curvas rechazadas son completamente naturales. Además, explica cómo el cuerpo «es un todo» y no hay en él «partes indeseables o menos dignas que otras».

En el escrito se describe al naturismo como una práctica liberadora. Estar desnudo elimina las diferencias de status marcadas por la ropa que se viste. El estrés disminuye, porque «no hay nada que ocultar» y, al conocer el cuerpo humano normal, se evaporan las «expectativas fantasiosas». La simple desnudez no erotiza, «pero la ropa sí» porque acentúa las diferencias entre los sexos. Para Bacher, «la moda se basa en el sexo de manera arbitraria» y hay casos en que ha sido «dañina». Un buen ejemplo es el corsé. Entre las muchas razones, la tolerancia es la primera. Los nudistas creen en la aceptación del otro tal cual es, sea textil o ande en cueros. Y si el respeto es mutuo, mejor.

MIGUEL ÁNGEL CASADO
NATURISTA

«Todavía hoy te sientes más seguro en grupo»

Miguel Ángel y su señora son naturistas desde 1976. «Llevábamos dos años de casados y nos gustaban los baños de aire y de sol». Y aunque aquello comenzó como una práctica de pareja, creyeron que era mejor estar arropados por un grupo y se sumaron a ADN (Asociación de Desarrollo Naturista). «Cuando todavía vivía el caudillo, el nudismo no sólo era pecado mortal, sino que te metían preso o la gente te arrojaba piedras –recuerda–. Hoy no es así, pero uno se siente más seguro si está con otros».

El matrimonio, de 56 y 51 años, destaca que el naturismo es una práctica familiar donde «es común ver a dos generaciones juntas», pero lamenta que a veces su actividad sea malintepretada. «Alguien que lo vea de fuera podría decir: ‘vaya, ¡qué guarros!’. Sin embargo, a nosotros nos preocupa mucho la higiene. Nos preocupamos por las playas, el cuidado del cuerpo y el lugar donde nos sentamos», sostiene.

«Tengo sentido de la vergüenza. Pero no por estar desnudo –dice–. Veo más exhibicionismo en el típico bañador que marca paquete, y una mini me pone como una moto». Para Miguel, tener algunas partes tapadas «es terrible e insano». El bañador se llena de arena y «para estar haciendo la pantomima de cambiarme a cada rato, mejor me quedo en pelotas». ¿La pareja pierde la líbido por estar siempre desnuda? «Todo lo contrario. La carga erótica es más explosiva. No te lías en la playa, pero en casa te echas dos siestas; una de mañana y otra por la tarde, ja ja».

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