Texto: Marina Polonio / Fotos: Sur / Málaga
26/03/2005
Decía Confucio que cada cosa tiene su belleza
pero que no todos saben encontrarla. Y a la búsqueda
de este ideal parnasiano se han sumado los centros estéticos
que, con el uso de nuevas técnicas, han puesto
fin al ritual al que hasta hace muy poco se enfrentaban
mujeres y hombres para eliminar el vello. Cera, pinzas,
cuchillas, cremas y aparatos eléctricos han formado
parte durante décadas de la vida cotidiana, y
ya son muchos los especialistas que vaticinan su desaparición,
aunque aún habrá que esperar. En parte
por el miedo a lo desconocido y, especialmente, por
el desembolso económico de las sesiones depilatorias
permanentes que en ningún caso son definitivas,
al contrario de la creencia popular. «Es importante
que la población sepa que la depilación
no es definitiva, aunque hay vellos que no vuelven a
salir», afirma el dermatólogo y presidente
de la Academia Española de Dermatología
y Venereología, José Luis Diaz Pérez.
Cada año cuentan
con más adeptos. El láser,
la fotodepilación y el tratamiento
eléctrico seducen al sector masculino
El uso de innovadores métodos como la fotodepilación,
el láser y el tratamiento eléctrico cuenta
cada vez con más adeptos, especialmente hombres,
que se sienten atraídos por el soñado
eslogan: depilación duradera, cómoda,
rápido e indolora. Aunque bien es cierto
que este propósito comercial no siempre
coincide con la realidad y, en ocasiones, habrá
que consolarse con eso de para estar bella hay
que sufrir.
Para todos los gustos
No obstante, los avances tecnológicos en medicina
estética son constantes y la opción más
demandada es la fotodepilación, que sin duda
permite al cliente ir olvidándose del vello paulatinamente.
Este sistema es además eficaz para tratar a los
que padecen patologías de crecimiento anormal
de los folículos, y para aquellos que el vello
constituye un problema estético y psicológico.
«En las pieles blancas con vello oscuro y grueso
la fotodepilación es más eficaz que si
fuera fino y claro, aunque eso no impide su tratamiento»,
declara el director del área de medicina estética
de Corporación Dermoestéstica, Fernando
Blanco. Al igual que Blanco son muchos los especialistas
que inciden en la impronta de realizar un historial
clínico del interesado, así como de advertirle
de sus posibles efectos secundarios. Problemas de despigmentación,
sequedad o aparición de quemaduras son algunos
de los riesgos que conlleva el someterse a esta fuente
de luz pulsada intensa, aunque menos de un 1% de los
usuarios han padecido este último efecto. «Es
una complicación que puede ocurrir pero en manos
expertas sería una excepción, sobre todo
si el que está detrás de una máquina
es un dermatólogo», aclara Diaz Pérez.
La media de edad femenina que se decanta por este tratamiento
oscila entre los 20 y 40 años, al igual que la
masculina, aunque los hombres lo tienen muy claro: frente
la depilación facial, solicitada por las mujeres,
ellos prefieren la espalda y los hombros. Las axilas
e ingles son otras de las zonas solicitadas por las
primeras, aparte de ser de las más recomendables
por el tipo de vello que se aloja en esta superficie.
Lógico si se tiene en cuenta que el vello de
las piernas crece una media de 6,3 milímetros
al mes, mientras que el de las axilas dos veces más
rápido, ¡vaya suplicio!
Una de las preguntas más frecuentes gira en torno
a la cantidad de sesiones a las que van a ser sometidos,
aunque esto varía en función de la persona
y de la zona a tratar. Para ello el médico establecerá
un tratamiento personalizado, mediante el fototipo de
piel y color, la densidad y la localización del
pelo.
Tratamiento individual
«En el momento en que el color de la piel supera
al del pelo, descartamos el caso por el riesgo de quemadura»,
alega Fernando Blanco. De hecho lo más recomendado
es que el cliente asista a este tipo de sesiones depilatorias
lo menos bronceado posible y tras el trascurso de un
mes desde la última exposición al sol.
Cuidados que deben continuar durante y tras la exposición.
Nada de tomar el sol durante la primera semana y, a
la par del tratamiento, hay que aplicarse una crema
con alta protección. Si eres de aquellos que
no pueden esperar a la próxima sesión,
utiliza únicamente las pinzas, pero no te atrevas
con otros medios como la cera o la crema depilatoria.
A
LA ÚLTIMA.
Los hombres también se suman a la depilación.
Ante todo hay que tener en cuenta que no hay un método
mejor que otro, sino tratamientos apropiados o no en
función de la persona. Y ya son muchos los pacientes
que se han decantado por el láser, que en la
mayoría de los casos disminuye en más
de un 80% la densidad del pelo, además del importante
retraso en el crecimiento del pelo. El aparato de rayos
se concentra en un área de la piel de aproximadamente
un centímetro, que destruye alrededor de diez
vellos, en distintos tipos de piel, incluso bronceadas.
Aunque al igual que sucede con la fotodepilación
esta técnica es muy eficaz en las pieles blancas
con pelo oscuro, en caso contrario es difícil
para el rayo identificar los folículos. «Hay
varios tipos de láser que se utilizan para la
depilación. Nosotros hemos elegido el Alejandrita,
por su alta eficacia y buena penetración, y el
Diodo, que se utiliza en las pieles oscuras»,
asegura la directora del centro malagueño Body
Laser, Carmina Medina. Desde este tipo de centros médicos
estéticos también se insta a los interesados
en la depilación láser a que acudan a
profesionales cualificados, para evitar así efectos
no deseados. Y es que es preferible pagar un precio
más elevado en estas sesiones depilatorias que
ponerse en manos de falsos profetas.
Para las más despistadas la primera consulta
suele ser gratuita y el desembolso oscila entre los
85 euros, por sesión, en las axilas y los 250
euros para las medias piernas. Pero no hay que olvidar
que este presupuesto depende de la densidad del pelo
y de la superficie del área a tratar. «Es
una técnica muy económica a medio plazo,
pero también una depilación limpia y de
calidad», añade Carmina Medina.
El sistema que, por eficacia, puede asemejarse al láser
es la depilación eléctrica, un sistema
muy común, aunque doloroso, que se ha extendido
a nivel internacional. El proceso es bueno para las
personas que tienen un vello denso y los resultados
son satisfactorios, especialmente en la zona facial.
«Los hombres todavía no han llegado a este
tipo de tratamiento. Ellos prefieren métodos
tradicionales como la cera», declara una de las
profesoras del grupo Nebro en Málaga, Ana Gómez.
Depilación económica
El coste de esta aplicación establecido por el
grupo Nebro es de tres euros por cada quince minutos,
a diferencia de los otros métodos de depilación
permanente que fijan sus precios por cada sesión.
A la hora de iniciar la depilación eléctrica,
por medio de agujas que quitan el excedente de vello,
el pelo debe encontrarse en la fase anágena fase
de crecimiento, de lo contrario el resultado no
será el esperado. «Este tratamiento lo
utilizan personas de todas las edades, sobre todo a
partir de los 20 años», precisa Ana Gómez.
Una vez más todos los cuidados son pocos y se
recomienda el uso de protección solar, aloe vera
e hidratación durante el tratamiento. Junto a
esta técnica, la fotodepilación y el láser
auguran nuevos adelantos estéticos en la lucha
contra lo que la naturaleza nos ha dado: el vello. Por
contra, los métodos tradicionales de depilación
luchan por conservar su estatus con atrevidas y originales
ideas, dirigidas a los más jóvenes, que
comienzan a proliferar.
LA DEPILACIÓN
Los procedimientos más demandados son:
Permanentes o duraderos Fotodepilación: Cómodo sistema
que se puede realizar en cualquier parte del cuerpo.
Las zonas más comunes son las axilas, ingles
y rostro, en el caso de las mujeres; y brazos y espalda,
en los hombres. Láser: Disminuye en más de un 80%
la densidad del pelo. Al igual que ocurre con la fotodepilación,
el láser es más eficaz en las pieles blancas
con vello oscuro. Procedimiento eléctrico: Sistema muy común,
aunque doloroso, que está recomendado para las
personas con vello denso.
Temporales Cera: Método tradicional que dura varias
semanas y que permite que el vello crezca cada vez más
débil. Crema depilatoria: Sistema fácil de aplicar
que elimina el vello durante varios días. Máquina eléctrica o manual: El
vello crece cada vez más grueso.
TRADICIONAL.
Las cremas depilatorias siguen utilizándose.
Ellos la prefieren tibia
M. P. / MÁLAGA
Pese a la expectación que suscitan los tratamientos
de depilación permanentes aún son muchos
los jóvenes que prefieren los métodos
tradicionales, sobre todo los hombres. La cera tibia
de aloe vera y la de aceite de oliva ganan fieles entre
este sector que, según afirma el grupo Nebro,
se está acostumbrando a hidratarse la piel.
Los centros estéticos recomiendan el uso de la
cera tibia porque es menos perjudicial para la circulación
que la caliente, aunque esta última es muy efectiva
en el caso de las axilas e ingles. Tanto si se elige
un tipo u otro de cera el vello tarda el mismo tiempo
en aparecer, aunque este será más débil
si además se utilizan las empollas retardadoras
del crecimiento.
El precio de la belleza
La única desventaja de la cera, aparte de su
soportable dolor, es que hay que esperar a que el vello
esté largo para poder extraerlo. Pero esto supone
en ocasiones un verdadero problema si se quiere lucir
tipo, especialmente en verano y con la llegada del buen
tiempo. Como solución, pero ineficaz, se suele
recurrir a las cremas depilatorias y máquinas
eléctricas o manuales que suelen
provocan irritaciones en la piel. Por contra, son fáciles
de usar, ahorran tiempo y dinero y te salvan de muchos
apuros...
No cabe duda de que la pinza es el procedimiento de
depilación tradicional por excelencia. A pesar
de que se sufre con la extracción de cada vello,
hasta el día de hoy es el procedimiento menos
abrasivo para la piel y el más fácil de
controlar, aunque a veces se quitan vellos de más.
Para evitar esto el especialista debe tomar el vello
con una buena pinza y tirar hacia el lado contrario
de su crecimiento, controlando la forma de la ceja del
cliente. Con esta gama de técnicas de depilación
hay donde elegir...