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Científicos italianos y franceses descifran el genoma de la vid

EFE/ SEVILLA
27/08/2007


Plantanción de viñedos ./ LA VERDAD

El siguiente paso será la búsqueda de cepas resistentes a enfermedades.

El desciframiento del genoma de la vid podría facilitar el estudio de los genes que intervienen en el aroma de los vinos y la introducción de cepas resistentes a las enfermedades, lo que permitiría reducir el uso de pesticidas. Cuarta planta de la que se descifra el genoma tras la arabis, el arroz y el álamo, la vitis vinifera ha sido elegida por la importante posición que ocupa en el patrimonio cultural de la humanidad, según explica el consorcio público franco-italiano para la caracterización del genoma de la vid, en un artículo publicado en Internet por la revista científica británica Nature.

«Se ha abordado el estudio del genoma de la vid porque es una especie muy sensible a numerosos fitopatógenos», de lo que se deriva «la utilización masiva de productos fitosanitarios», explica Jean Weissenbach, director del Genoscope, el centro nacional francés de desciframiento genético situado en Evry, cerca de París. Para reducir tal cantidad de pesticidas, «la idea es identificar los genes resistentes», añade Weissenbach. Ello facilitaría la introducción de cepas resistentes mediante cruces o transmisiones de genes.

De momento ya se conocen variedades resistentes o especies cercanas a la vid que son refractarias a las enfermedades. «Hay que hacer cruces entre variedades resistentes y sensibles para localizar y luego identificar los genes de la resistencia», precisa el director de Genoscope.

El estudio muestra también que las familias de genes responsables de los aromas son mucho más frecuentes en el genoma de la vid que en otras plantas ya analizadas.

El documento hace una referencia especial a los genes que controlan la producción de resveratrol, la molécula asociada a los efectos benéficos para la salud que tiene el vino.

Mas allá de las posibles consecuencias económicas, el desciframiento del genoma de la vid ha permitido a los científicos ampliar su campo de estudios a las plantas florales ancestrales.

El genoma de la vid, que suma unos 30.000 genes, se compone de tres genomas compilados.

Duplicaciones masivas

El genoma humano recibe el nombre de diploide, porque cada cromosoma aparece en dos ejemplares, uno transmitido por el padre y el otro por la madre. El de la viña es hexaploide, porque está formado por tres genomas diploides, es decir, seis juegos de cromosomas. «Uno de los motores de la evolución son las duplicaciones masivas del genoma» y luego «las regulaciones que hacen que ciertos genes se expresan, otros dejan de expresarse y otros se pierden directamente», argumenta Weissenbach.

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