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Woody Allen: «Esto es como un cuento de hadas, y además con príncipe»

Texto: EP / Oviedo
29/10/2002



Woody Allen, durante el coloquio que protagonizó en el Teatro Jovellanos de Gijón y que presentó Gonzalo Suárez. / EFE

«Vengo de una ciudad enorme, gigantesca, con multitudes, ruido... y llego aquí donde todo es antiguo, limpio y agradable... como si no fuera de este mundo, exótico. Cuando me vaya el sábado tendré la sensación de haber vivido un cuento de hadas... con un príncipe, además». Con esta descripción de Oviedo y de su sensación ante la recepción, hoy, del premio Príncipe de Asturias de las Artes, el director de cine Woody Allen logró arrancar un sonoro aplauso en la multitudinaria rueda de prensa que ayer ofreció en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo.

El director norteamericano, que recibe hoy el premio Príncipe de Asturias de las Artes, critica a la industria de Hollywood y pone el cine europeo como ejemplo de creatividad

Del premio, Allen destacó su sorpresa por haberlo recibido. «Siempre que hago algo pienso que va a ser un fracaso. Pero después de muchos años, y al recibir premios como éste, sólo puedo decir que tengo mucha suerte». Además, recordó su escasa afición a los premios porque «no concibo el arte como una competición».

En Oviedo, Allen también habló de cine. De sus propias películas y de la industria de Hollywood, a la que critica en su último estreno en España. «Siempre he sido muy crítico con Hollywood porque sus producciones están concebidas en la banalidad, carecen de originalidad y sólo tienen como objetivo el beneficio económico, un beneficio tan grande que les lleva a hacer producciones de 50, 90, 100 millones de dólares sólo porque dan beneficios, y eso es malo», afirmó.

Demasiada tecnología

Entre los defectos del Hollywood actual, Allen señaló el excesivo protagonista de la tecnología, por encima de la profundidad dramática de la película. Por ello, volvió a citar el cine europeo, «francés, italiano, español...», asiático e incluso iberoamericano como referente de creatividad, «para que el cine siga siendo una forma de expresión artística».

Pero la intervención de Allen dio también para sus conocidas reflexiones sobre el sentido de la vida. A la pregunta sobre el mensaje que encierra su obra, el neoyorquino prefirió hablar «no tanto de mensaje, sino de exploración de ideas». Allen comentó que sus películas tratan de reflejar su propia perplejidad ante los problemas. «Trato de reflejar el vacío de la existencia. Ese vacío es el problema de raíz sobre el que se desarrolla una realidad tan desagradable. En poco tiempo envejecemos y no tenemos ni idea de nuestro objetivo en la vida».

Arthur Miller augura para
el teatro «tiempos difíciles»

EFE / Oviedo

Miller, leyenda viva del teatro, fotografiado ayer. / EFE

El dramaturgo estadounidense Arthur Miller,Premio Príncipe de Asturias de las Letras, afirmó ayer que al teatro le esperan «tiempos difíciles», pese a que en su opinión el público lo sigue demandando y dándole su apoyo.

Miller ofreció una multitudinaria conferencia de prensa en la misma sala en la que minutos antes comparecía el cineasta Woody Allen, a quien saludó por primera vez pese a que ambos son vecinos de la ciudad Nueva York y han manifestado en diversas ocasiones la admiración por sus respectivas obras.

En los treinta minutos escasos en los que el dramaturgo se sometió a las preguntas de los periodistas, el autor de Muerte de un viajante se refirió a la situación del teatro, a la política de su país, con críticas al presidente de Estados Unidos, George Bush, a su vinculación a España, país del que destacó su evolución en los últimos años, e incluso tuvo tiempo para reflexionar sobre el pobre papel que ejerce la información en un mundo cada vez más globalizado. Sobre el teatro, el autor neoyorkino, que el pasado día 17 cumplió 87 años, afirmó que «el gran teatro clásico ya no existe» y que en los escenarios ya no hay sitio para las obras experimentales, a causa, fundamentalmente, de la creciente comercialización.

Tras dibujar este horizonte pesimista, Miller dio paso a la esperanza al afirmar que «la gente sigue queriendo teatro», y apuntó que su supervivencia tal vez está en las pequeñas salas que representen las obras que no caben en los grandes escenarios.

Sobre su última obra, Los blues de la resurrección, afirmó que le acaba de poner el punto final. La definió como una sátira política que incide finalmente sobre la publicidad y las revoluciones. Preguntado por el Nobel, Miller dijo que no espera recibir el galardón y aseguró que en el mundo hay demasiados «escritores maravillosos» por cuya obra siente más respeto incluso que por la propia.

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