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Salón de Sesiones (2)

El Senado

En España, la segunda Cámara, o Cámara Alta, no nace hasta 1834. Un cuarto de siglo después de que las Cortes comenzasen a funcionar. Nuestra primera Constitución, la de Cádiz, no contemplaba más que una sola cámara, y será el Estatuto Real de 1834 la que establezca el Estamento de Próceres, primera denominación con la que se le conoció.

La Constitución de 1837, que habla por primera vez de Senado, introdujo unos tímidos resortes electorales: los senadores eran designados por el rey, que los elegía entre una terna, elegida en cada provincia por un grupo de electores muy restringido. Era requisito ser mayor de 40 años.

Las dos cámaras -Congreso y Senado- poseían prácticamente las mismas facultades.

La Constitución de 1845 impone el triunfo de las tendencias más conservadoras. Crea un Senado, con un número ilimitado de miembros, que son elegidos por el rey entre personalidades de la Iglesia, del Ejército o de la Administración que hubiesen ocupado determinados cargos políticos o que aportaran determinadas rentas al Estado. Para los Grandes de España, el cargo era vitalicio y hereditario.

Al igual que en el período anterior, ambas cámaras poseían prácticamente las mismas prerrogativas.

No será hasta 1869, tras la Constitución de ese año, cuando el Senado tenga por primera vez carácter auténticamente representativo. En cada provincia, compromisarios elegidos por sufragio universal masculino elegían cuatro senadores. El cargo de senador dejaba de ser vitalicio, y la cámara se renovaba en una cuarta parte cada tres años.

El león, símbolo de fortaleza, ha estado presente casi siempre en nuestro Parlamento: en un bajorrelieve sosteniendo a la Justicia y la Sabiduría en el teatro Cómico de San Fernando y como pequeñas esculturas en bronce, junto a la barra del salón de sesiones, en la iglesia del Oratorio de San Felipe Neri. En el nuevo Palacio del Congreso de los Diputados flanquean la escalinata principal dos grandes leones de bronce, fundidos en 1860, tras la guerra de África Fue utilizado al parecer el bronce de los cañones tomados a los marroquíes y de la moneda fraccionaria con la que, en parte pagaron a España una indemnización de guerra.

     

En 1918, el Palacio del Congreso, ubicado en pleno centro madrileño, aún destaca entre las modestas construcciones que lo rodean. No tardará en quedar medio escondido por nuevas edificaciones. Foto: Archivo María Manzanera.

Medalla de los senadores durante la época de la Restauración.

El Palacio del Congreso de los Diputados constituye hoy el más genuino símbolo de la Democracia para los españoles.

El Estamento de Próceres estará formado por miembros de la nobleza, jerarquías eclesiásticas y los mayores contribuyentes de la nación. Interior del Estamento de Próceres.

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