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          PALABRAS EN LIBERTAD. La Región de Murcia en el Parlamento. Dos siglos.

José Maestre Pérez (18 de noviembre de 1914)

Situación Laboral problemática en Cartagena

El Sr. PRESIDENTE: El Sr. Maestre tiene la palabra.

El Sr. MAESTRE PÉREZ: El hecho de que represento en Cortes la circunscripción de Cartagena, considero que me obliga en este caso á unir mis palabras á las elocuentes que ha pronunciado el Sr. Payá. Realmente la situación de toda aquella zona es para que se preocupe el Gobierno. Allí hace mucho tiempo, desde los comienzos de la guerra, que el trabajo de las minas ha disminuido considerablemente; la exportación se ha paralizado como consecuencia, en primer término, de la falta de seguridad en los transportes marítimos, y después del encarecimiento de los mismos.

Además, son bien notorias, porque no es mal que afecta sólo á aquella región, sino que aqueja á toda España, las dificultades de acudir á las transacciones de crédito que en tiempos normales facilitan el desenvolvimiento de la industria, y en esta situación, situación grave en la cual los mineros y los industriales de la región apenas si tienen medios para poder seguir defendiendo lo que constituye sus medios de vida, en esta situación, presididos por un hombre prestigioso, por un político eminente de la provincia de Murcia, hemos acudido al Gobierno sencillamente con el deseo, con el interés, con el anhelo de fijar su atención para que no confundiese los términos y creyera que se trataba de una aspiración local que aprovechaba las difíciles circunstancias por que atraviesa España, para conseguir su más fácil realización.

La situación de la provincia de Murcia es excepcional. Yo siento que mis palabras no tengan autoridad bastante para fijar la atención de los Sres. Ministros, pero si la tuvieran, si yo consiguiese ese propósito, seguramente que podría alcanzarse algo en beneficio de una región, de una provincia, de una zona que se ha distinguido siempre por la manera, dentro de la legalidad, de desarrollar todas sus aspiraciones.

En la zona minera de Cartagena, hay muchos obreros parados; pero es que el horizonte cada vez se presenta allí más oscuro, es que no se ve posibilidad de reanudar los trabajos en las minas paradas, sino que se ve la posibilidad, y posibilidad inmediata, de tener que paralizar algunas de las minas que aun trabajan.

Es bien sabido que por efecto de la decisión del Gobierno inglés, declarando contrabando de guerra lo mismo el mineral de hierro que de plomo argentífero, que es la principal exportación de aquel país, el tráfico marítimo ha disminuido mucho, y nosotros no tenemos medios de salvar esta situación si no conseguimos que el Gobierno acuda en auxilio de nuestra provincia, teniendo en cuenta que no se trata de un problema local, sino que es un problema de Gobierno. Mi respetable amigo el Sr. Ministro de la Gobernación sabe que más de una vez yo he acudido á él, haciéndole presente el temor que sentía de que estos obreros, tan sufridos y tan abnegados, llegasen en un momento, forzándose por la necesidad, á acudir á medidas de violencia, lo cual supondría en todos una gran responsabilidad. Yo creo, como el señor Payá, que estamos aún á tiempo de evitarlo.

Además, yo debo decir con toda sinceridad que allí las gentes que se interesan en estos problemas no entienden, no comprenden, yo tampoco lo he comprendido, por qué razón el mismo procedimiento que se ha empleado en la provincia de Jaén, como ha indicado el Sr. Payá, construyendo por administración el ferrocarril de Puertollano á La Carolina, porqué no se emplea allí, ó es que se trata de que, como ha dicho el Sr. Payá, la provincia de Jaén tiene valedores con que nosotros no contamos. Pero si no se trata de eso, si la necesidad es real, y el Gobierno se puede informar directamente por aquellas autoridades que pueden llevar á su ánimo el convencimiento de que no hay interés parcial, como puede existir en nosotros, si el Gobierno puede enterarse de eso, ¿para cuándo lo deja? ¿Qué espera?

Allí hace falta trabajo; allí se piden las obras públicas después de haber demostrado, me parece que no queda duda, porque es de conocimiento general, que las minas están paradas, que los trabajos han disminuido, que los obreros que antes se ocupaban en los puertos en la carga y descarga de mineral, se encuentran cruzados de brazos, que existen cuatro Ayuntamientos de la provincia, los de Cartagena, Mazarrón, La Unión y Águilas, que no pueden acudir más á remediar las necesidades, y no creo que con esto digo nada nuevo, porque ningún Ayuntamiento de España está en condiciones de afrontar una crisis de esta importancia.

Se trata, por lo tanto, de un problema importante, no de un problema local; si el Gobierno entiende que es sencillamente la aspiración de unos Diputados, más ó menos celosos de la defensa de la región que representan, declaro lealmente que se equivoca; el problema tiene más importancia, la cuestión es más trascendental y haría bien el Gobierno, sobre todo el Sr. Ministro de Fomento, en fijarse en que á estas alturas, con una crisis como la que allí se padece, no entendemos que puedan hacerse distingos, como parece que en el Ministerio de Fomento se hacen, entre carreteras urgentes, necesarias, y toda esa clasificación con la cual en tiempos normales se pueden desenvolver las obras públicas; pero ahora no son tiempos normales, sino anormales.

Nosotros, como ha dicho el Sr. Payá, hemos acudido muchas veces al Ministerio de Fomento, y en él, sobre todo en el Sr. Ministro, hemos encontrado siempre aquella amabilidad y aquella cortesía que lleva el ánimo de los que acudimos con peticiones, la medida de su buen deseo. Pero el problema no aguarda; yo no quiero extremar más la nota; además, mi posición política, no me permite el desembarazo en que se ha encontrado el Sr. Payá; es bien notorio también que yo no soy de los Diputados que abusan mucho en estas horas á las cuales los parlamentarios no dedican gran importancia, cuando precisamente, á mi juicio, es la hora en que palpita la vida nacional ante el Parlamento; pero sea de ello lo que quiera, es lo cierto que la provincia de Murcia necesita auxilios; que esa región minera tiene muchos obreros sin trabajo, que se han situado hasta ahora en una actitud correcta que merece la atención del Gobierno, y que si el Sr. Ministro de Fomento, á quien acudimos y acudiremos, aunque nos tache de pesados é inoportunos, no viene en socorro nuestro, yo no sé lo que va á ocurrir; es muy posible que el Sr. Payá acierte al decir que cuando se vuelvan á abrir las Cortes se planteará aquí un debate que yo sentiría que se plantease, porque no trato con estas manifestaciones de hacer ningún acto político de los que tienen siempre cierta resonancia en la región que uno representa; de lo que trato es de emitir mi opinión, modesta, pero sincera, para que el Gobierno, si se asesora y si entiende que tenemos razón, nos ayude á salir de esta situación penosa que atravesamos.

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