
El 6 de enero se celebra la Fiesta
del Niño, una tradición singular que
perdura en el tiempo desde que las epidemias alteraron el
próspero latido de unas tierras excepcionales para
el cultivo. La Hermandad de Ánimas se desplaza casa
por casa para que todos los abaraneros adoren al Niño
Jesús con motivo de la Epifanía.
La celebración de la fiesta propiamente dicha comienza
a las tres de la tarde del día de Reyes. A esa hora
y desde la parroquia de San Juan Bautista partirán
los primeros «Niños». Se trata de imágenes
del Niño Jesús, portadas por sacerdotes y personas
de la Hermandad
de las Ánimas, portando alforjas y faroles,
que recorrerán todos los hogares de la localidad.
La tradición marca que en la tarde del día
de Reyes, todas las casas de Abarán mantendrán
sus puertas abiertas. En ellas, toda la familia aguarda la
llegada del Niño y su comitiva, en la que se incluyen
cuadrillas de músicos.
El cabeza de familia será el encargado de dar la bienvenida
al Niño, y franquearle la entrada a su casa, besarle
los pies y pasarselo al resto de los miembros allí
reunidos. Se ofrecen dulces navideños a todos los visitantes.
La fiesta comienza a primeras horas de la mañana,
con el traslado del Niño a diversos centros sanitarios
de Murcia para que los enfermos puedan rezarle. Luego, a las
tres de la tarde, salen las imágenes de la iglesia
al son de villancicos e inician el recorrido por el centro
urbano y las barriadas de la Virgen
del Oro, Asilo, Hoya del Campo, San José Artesano,
Pisos de Carmelo, etc.
Las fiestas patronales de San Cosme y San Damián
(Santos Médicos) tienen lugar en la segunda quincena
de septiembre. Su programación incluye festivales de
Bandas de Música y Tunas, Certamen de Zarzuela, corrida
de toros, desfile de carrozas, pasacalles de Gigantes y Cabezudos,
coronación de la reina y procesión de los Santos
Patrones.
Los días grandes son el 26 de septiembre, con la procesión
de los Santos Médicos y la Virgen del Oro, y el 27
en el que se celebra la corrida. Las fiestas terminan en domingo,
con el estruendo de una gran traca, y el domingo siguiente
se celebra la romería de la Virgen del Oro.
Semana Santa de Abarán.
La
Semana Santa de Abarán destaca por sus procesiones
que, año tras año, han adquirido mayor calidad
y relevancia, declaradas de Interés Turístico
Regional. Destacan las siguientes:
Domingo de Resurrección (Procesión "del
Encuentro"): Se celebra en la Plaza del Ayuntamiento,
con la presencia de todas las Hermandades, lo cual configura
una pintoresca escena, llena de colorido y entusiasmo. Entre
la multitud, que se concentra en esta plaza, se abren paso
el Cristo Resucitado y la imagen de la Virgen María,
hasta que se encuentran. Tras realizar ésta tres reverencias,
los costaleros de esta cofradía "sueltan"
al vuel decenas de palomas, en señal de alegría
por ver al Crusto Resucitado.
Procesión
de los Penitentes, que cuenta con una tradición
de cuatro siglos. Esta procesión sale a las cuatro
de la madrugada del Viernes Santo, desde la Iglesia de San
Pablo, encabezada por un estandarte y acompañado de
dos encapuchados. La procesión hace diversas paradas,
donde se cantan unas tonadillas, que resaltan en el silencio
de la noche.
Desde la procesión de La Burrica, como se le llama
a la del Domingo de Ramos, hasta la de «las palomas»
, nombre popular de la del Domingo de Resurrección,
el pueblo celebra la Semana de una manera especial, con pocas
concesiones a lo espectacular, pues desde la sencilla visita
de una imagen del Niño a cada casa del pueblo en el
6 de enero hasta la suelta de unas palomas en el encuentro
de la Virgen con el Resucitado en el Domingo de Pascua, pasando
por el acompañamiento a los Santos Médicos a
finales de septiembre, todo refleja una manera de ser muy
sencilla pero sentida.
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