
Superficie: 16.2 Km ²
Nº de habitantes: 38.584 (INE 2006)
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Altitud:
62 metros
Distancia a Murcia: 7 Km
Lugares de interés: Iglesia de San
Pedro, Convento de los Mínimos, Museo Etnológico
de la Huerta. |
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El escudo del municipio de Alcantarilla muestra siete
tilos en oro ordenados a tresbolillo, aunque durante un
tiempo se utilizó el escudo de la familia Uxodemar,
señores de la villa. [Ver] |
Alcantarilla se ha convertido en una ciudad dormitorio de
Murcia por la escasa distancia que las separa -apenas siete
kilómetros- y la sucesión ininterrumpida de
viviendas que jalonan los accesos comunes.
No obstante, Canthara-Eskebah, primer topónimo de esta
alquería musulmana que el geógrafo al-Idrisi
citó en el siglo XII como paso obligado para trasladarse
de Murcia a Almería, tiene su propia historia e identidad.
No fueron los árabes sus primitivos pobladores, sino
los romanos, que aprovechando el caudal de río cultivaron
algunas de estas tierras y construyeron en el siglo IV antes
de Cristo un acueducto.
«Para caminar de Murcia se ha de dirigir el viajero
al Puente Ascayato» indicaba el Nubiense, a lo que
Juan Lozano agregó: «Juzgaba yo hallar sobre
Sangonera los vestigios del puente, pero todo fue en vano.
Mas aquí, a una legua, pasada la Alcantarilla, se halla
un célebre puente, el del Pontarrón. Sus ruinas
son del todo romanas».
Al parecer, Alcantarilla tomó su nombre de este pequeño
puente, si nos ajustamos a la traducción de Canthara-Eskebah:
«el puente más próximo»,
aunque a partir de la reconquista castellana el nombre de
la villa se modificase por el de Alcantariella o puente pequeño.
Este puentecico o puente de las Pilas, como la voz popular
lo identifica, forma parte de la leyenda medieval referida
al hecho milagroso que dio lugar al patronazgo de la Virgen
de la Salud.
No lejos de allí, como una declaración de amor
a sus referencias hortenses, se encuentra el Museo de Tradiciones
y Artes Populares de la Región, más conocido
como Museo
de la Huerta, declarado Monumento Nacional de carácter
histórico.
En el recinto, cuajado de limoneros, bajo las alegres alas
de la palmera, hay una fiel reproducción de la típica
barraca donde el huertano vivía y guardaba sus aperos
de labranza. Su interior es un gozosa representación
de enseres tradicionales: artesa, cernedor, amasadera, tinajas,
plateras, jarras de novia, zafera de hierro, botijones de
aceite, pucheros, sillas de cordeta, corbertores de lana y
el arca donde se guardaban colchas y vestidos.
En el exterior puede apreciarse la blanca silueta del horno
moruno, la aceña y un juego de bolos. La relación
de objetos se complementa en el pabellón anexo: arados,
yugos, manoplas, horquillas, romanas, trajillas, útiles
para trabajar el esparto, vasos, platos, lebrillos almireces,
fuentes, cobertores, muebles, mantelería, trajes regionales
y dos telares de mano.
Este
Museo Etnológico se halla junto a la llamada Rueda
o Noria de Alcantarilla, construida en el siglo XIV
sobre la acequia del Turbedal que riega tierras del Heredamiento
de la Rueda. Tiene un diámetro de once metros y 72
cangilones. En las noches tibias de primavera huelen los frutos
y de los cangilones de la noria brotan ruiseñores de
espuma.
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