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Balneario
de La Encarnación
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Al Qasr o Al-Kazar fue uno de los núcleos que surgieron
en el Campo Espartario de los romanos, aunque siglos atrás
estuvo habitado por fenicios y griegos expertos en el arte
de la pesca.
Fundamentalmente, como las poblaciones vecinas de San Javier
y San Pedro, fue lugar de recreo para los romanos que instalaron
sus villas en los entornos y aliviaron sus dolencias reumáticas
y epidérmicas por medio de un sistema muy similar al
que hoy se utiliza en el Balneario
de La Encarnación (calentar el agua salada).
Tras la reconquista, las orillas del Mar Menor fueron ocupadas
por familias vascas, castellanas, catalanas y aragonesas,
aunque su consolidación aconteció durante el
siglo XVI, a raíz de que el regidor Sancho de Arrónez
arrendara al concejo de Murcia la explotación pesquera
de las aguas del Mar Menor.
Las restos de la primitiva Al-Kazar se hallan en el subsuelo
del centro urbano y fueron declarados en 1931 Monumento Nacional.
Pertenecieron a una villa romana construída junto al
que disponía de un amplio patio central porticado.
Junto a ella, los musulmanes debieron agregar a mediados del
siglo XII el alcázar que dio lugar al nombre de la
villa. Su distribución conserva gran semejanza con
los castillos de Monteagudo
y de la Asomada (Puerto de la Cadena).
La campaña arqueológica permitió recuperar
numeroso restos de mosaicos y tres capiteles corintios, uno
de los cuales se expone al público en el Museo
Arqueológico de Murcia. Al oeste de la villa,
entre palmeras e higos chumbos, se alza la torre
de Rame que alertaba de la presencia de los berberiscos.
Fue reconstruída en el siglo XVI.
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