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Celebración
de la fiesta de los mayos
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El primer domingo de mayo se celebra una fiesta declarada
de Interés Turístico Regional (fiesta
de los mayos) cuyos orígenes se pierden en
el tiempo. Consiste en mostrar en calles y plazas unos muñecos
de trapo con leyendas cargadas de ironía que aluden
a personajes controvertidos y los hechos acaecidos el último
año. Durante la Guerra de la Independencia se utilizaron
para ridiculizar a las tropas francesas.
Tras un período de inactividad, algunos vecinos revitalizaron
esta costumbre agregando un elemento que se ha convertido
en imprescindible: los corremayos, jóvenes vestidos
de bufón que hacen sonar cascabeles y recorren la villa
al son de charangas para visitar cada uno de los mayos o muñecos
instalados.
La cultura se ha incorporado a esta manifestación
popular con la programación de conciertos de música
folk -muy arraigada en Alhama-, encuentro de cuadrillas e
instalación de un mercadillo o zoco bien surtido de
objetos antiguos y productos artesanales que, años
atrás, constituyeron parte de los recursos económicos
de la villa: juguetes de madera, forja, cerámica, etc.
Con los primeros latidos de octubre (día 7) se celebran
las fiestas patronales de la Virgen del Rosario (feria
de octubre), y los alhameños satisfacen sus inquietudes
culturales mediante la organización de exposiciones
que evocan sus raíces y tradiciones: uva de mesa y
productos agrarios del Bajo Guadalentín, ornitología,
arqueología y artes plásticas. Uno de los actos
más concurridos es el concurso de migas, que concita
la presencia de miles de alhameños para cocinar y degustar
este plato típico.
Procesión, desfile de carrozas, cucañas, verbenas,
mercadillo y encuentros deportivos configuran el resto de
la programación.
Otra fiesta recuperada es la romería
de La Candelaría que tiene lugar el 2 de febrero.
En ella se celebra la tradicional romería con la imagen
de la Virgen hasta su ermita en el paraje de "El Collao".
Desde que los alhameños han conseguido que su Semana
Santa fuera declaración de Interés Turístico
Regional, de año en año se superan y sorprenden
por las innovaciones que presentan las cofradías.
El arraigo y el protagonismo es notorio.
La serenata que la archicofradía de Nuestro Padre
Jesús Nazareno ofrece a la dolorosa el viernes Santo
es el singular pórtico de la Semana Santa. Cientos
de personas se congregan en la rambla de don Diego, frente
al local de los negros, para ver como el Hijo, llevado a hombros
por los moraos, se muestra a su madre. A las 12 de la noche,
una vez que se han dado los tres golpes de rigor en la puerta,
la imagen es sacada a hombros. El Domingo de Ramos tiene lugar
la procesión de La Palma.
El lunes se escenifica el prendimiento de Jesús en
la iglesia de la Concepción, calle Moreras, Plaza Vieja,
calle Empedrada y patio de la iglesia de San Lázaro.
El martes desfilan las cinco hermandades. El miércoles
sólo lo hacen los azules, que en los últimos
dos años han estrenado dos pasos. Moraos y blancos
son los protagonistas de las procesiones de Jueves Santo,
caracterizadas por el elevado número de tronos llevados,
en su mayoría, a hombros de costaleros.
Destacar que la Virgen
de la Esperanza estrenó manto de tisú
montado sobre terciopelo y palio bordado con perlas, canutillos,
semillas, nácar, lentejuelas y cordónes de oro,
trabajo realizado durante todo un año por las mujeres
de la cofradía, bajo la dirección de Carmen
López. El trono, obra de orfebres andaluces, es repujado
en plata.
Otras señas de identidad de este desfile es el silencio,
el redoble del tambor, el triste sonido de una trompeta, la
interpretación de saetas y la participación
de numerosas mujeres que tocadas con mantilla. el viernes
Santo se lleva a cabo la procesión del Encuentro en
el que intervienen las cinco cofradías. Por la noche
desfila la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores,
cuya titular es llevada a hombros por 65 estantes, y el Domingo,
en la plaza de los Patos, se produce el tradicional encuentro
de la Madre con el Hijo.
Las fiestas de Carnaval, se caracteran por la multitudinaria
participación de los vecinos que se disfrazan y salen
a la calle.
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