
Superficie: 82.2 Km ²
Nº de habitantes: 11.852 (INE 2006)
Altitud: 645 metros
Distancia a Murcia: 53 Km
Lugares de interés: Iglesia de Santa
María del Rosario. |
Calandrias
dulces, reales
del Campo de Cagitán.
Mes de la trilla, bancales en barbecho, rastrojales,
cortijos,
mulas canchales, centelleos de cristales en
las balsas estivales
y hogazas de rubio pan (Dictinio de Castillo) |
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Castillo almenado y donjonado con tres torreones sobre
una roca y campo verde. En el portalón de acceso
a la fortaleza figura enmarcada la cruz de Santiago en
rojo. [Ver] |
A tiro de piedra de Bullas,
sobre los campos del Cagitán, se halla la hacienda
de Los Cantos, fisiográficamente asociada a la cuenca
del río Mula que formó parte del proceso de
colonización romana de la comarca del Noroeste. Su
hallazgo se debe al Vicario de Caravaca, quien en el siglo
XIX efectuó excavaciones parciales y comunicó
la existencia de restos de un conjunto termal y un mosaico.
[ Imágenes
de Bullas tras un temporal de nieve ]
Recientemente, un campo de trabajo arqueológico costeado
por la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento de Bullas
ha documentado los restos de un 'praetorium' rectangular de
mil quinientos metros cuadrados, perteneciente al diseño
arquitectónico de una villa rural de bloque simple
en torno a un patio central.
El análisis de los restos cerámicos y arquitectónicos
han permitido establecer dos momentos de ocupación
del citado recinto: fundación de la villa durante los
reinados de Claudio y Nerón (siglos I y II después
de Cristo) y una segunda fase de remodelación entre
los años 190 al 390 d. de Cristo. Asimismo, la ocupación
romana dejó sus huellas en El Carrascalejo, La Almazara,
Tuestar y El Chaparral.
No obstante, hay constancia de anteriores asentamientos durante
el período Eneolítico (2.000 años antes
de Cristo: Cuesta Arregui, Pasico Ucenda y Cabecico del Oro),
y en la cultura del Argar (1.700 años a. de C.): El
Castellar y Lecrín.
A Bullas, hermoso preludio de un noroeste que luce las más
altas cresterías de la Región, el paso de los
siglos no le ha modificado su fisonomía: casas de labor
diseminadas por el campo y atendidas por los últimos
labradores que se nutren de su propia cosecha.
Sobre las mismas colinas que guardan los vestigios de la
dominación romana hoy se espiga el almendro, la olivera
y la vid. Aquí la altura permite que la mirada se detenga
en la luz cegadora de sus campos, en las arboledas que lamen
el Arroyo del Chaparral o en el pálido verdor de los
viñedos.
A orillas del camino se abre la flor del tomillo y del romero
y, al fondo, una leve neblina parece suspendida entre el cielo
y el añil de los montes. El paisaje proclama su identidad
agrícola. Situado entre el río Mula, el Valle
del Guadalentín y el Valle de Ricote, el municipio
de Bullas constituye, tras Jumilla y Yecla, la tercera de
las zonas
vinícolas de Murcia.
La diversidad territorial de su clima, la calidad del suelo,
la precario de la lluvia y su altitud (nunca inferior a los
400 metros) proporcionan unos caldos color rojo rubí
muy aterciopelados, aromáticos, redondos y suaves,
con una graduación alcohólica entre 12 y 14
grados.
El vino blanco, de igual contenido alcohólico, es
afrutado, seco y equilibrado. De entre los rosados, frescos,
afrutados y aromáticos, alcanzan una mayor aceptación
y protagonismo los que se obtienen en el paraje del Carrascalejo.
Luis Pidal Fernández-Hontoria, IV marqués de
Pidal, prosiguió en 1959 la tradición familiar
(iniciada en 1850) de cultivar sus propios viñedos
y comercializar el vino partiendo de métodos artesanales.
La Región de Murcia siempre ha sido tierra de caldos
generosos que han perdurado con la pureza y reciedumbre de
antaño. Hay documentación de la existencia de
abundantes viñedos hacia el año 800 después
de Cristo, aunque durante la dominación árabe
fueron sustituidas las vides por otros cultivos.
[ Bodegas
D.O. Bullas ]
[ Consejo
Regulador Bullas ]
[ Canal
Vinos de Murcia ]
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