
Superficie: 558.3 Km ²
Nº de habitantes: 207.286 (INE 2007)
|
Altitud:
10 metros
Distancia a Murcia: 50 Km
Lugares de interés: Ayuntamiento,
Plaza Héroes de Cavite, Monumento Submarino
Isaac Peral, Parque de Torres, Iglesia de la Caridad,
Iglesia de Santa María de Gracia, Asamblea
Regional, Museos Arqueológicos. |
|
|

El
blasón muestra un castillo sobre peñas
batidas por el mar, y bordura de leones y castillos,
símbolos de Castilla y León. El castillo
en oro sobre fondo azul representa el carácter
de fortaleza de la ciudad con un puerto natural difícilmente
accesible. La bordura consta de ocho jaqueles o cuadros;
en cuatro de ellos campea el castillo dorado sobre campo
de gules y en los restantes hay un león rampante
de gules sobre campo de plata. [Ver]
|
|
|
|
Panorámica
del casco antiguo de Cartagena
|
Atribuída su fundación al príncipe Teucro,
a Aníbal, a Asdrúbal y a Escipión, abrigada
por cinco colinas que evocan la configuración de Roma,
conquistada, desvalijada y destruída, asolada por la
peste, cantada por poetas y guerreros, quede constancia de
esta hermosa cita de una ciudad legendaria que a lo largo
de los siglos se llamó Mastia / Qart Hadas / Cartago
Nova / Qartayanna al Halfa / Cartagena:
Hay un paraje al que un islote sirve de resguardo
y forma un ancho y retirado puerto. Quebrada el agua en los
opuesto lados, y partida en derrames se introduce por estrechas
gargantas. Dos peñascos amenazan al cielo de arrecifes
por una y otra parte acompañados; al pie, las aguas
sosegadas duermen, y todo lo domina un bosque opaco en que
infundiendo horror la negra sombra, suena el ruido de agitados
brazos.
En la orilla frontera hay una gruta entre escollos pendientes;
hay escaños de tierra viva dentro, y aguas dulces de
las ninfas albergue solitario.
|
|
|
Panorámica
del puerto de Cartagena
|
Estos versos, atribuídos a Virgilio, describen el
entorno mítico y privilegiado del puerto
de Cartagena al que Miguel de Cervantes también
alabó:
Con esto, poco a poco, llegué al
Puerto
A quien los de Cartago dieron nombre
Cerrado a todos los vientos y encubierto
A cuyo claro y singular renombre
Se postran cuantos puertos el mar baña
Deslumbra el sol y ha navegado el hombre.
Siglos antes ya había dejado dejó constancia
de su existencia el poeta Silio Itálico:
|
|
|
Submarino
Peral/ Imagen enviada por José Diego García
|
Fundada muy de antiguo Cartagena,
Por Teucro y por los suyos habitada,
A ser corte de tirios de Cartago
Y principal alcázar elevara;
Y cual esta lo fue del africano,
Fue aquella capital del suelo hispano,
Igualarse con ella no pudiera Ciudad alguna, ora se mirara
Su grande puerto, su elevado asiento, Su fértil campo
y fábrica de armas.
Dispensóle natura sus favores,
Ciñó sus muros de profundas aguas,
Y aun la estrecha garganta de su puerto
Una isleta a su oriente la angostara.
Tiene por occidente una llanura
De pantanos y lagos ocupada,
Que el flujo y el reflujo los acrece.
Tiene al norte su elevado asiento,
Y hacia el mar se reclina y se replana,
Lo que hace inaccesiblres sus murallas.
El poeta cartagenero, José María Alvarez, también
se ha hecho eco de la llegada de aquel príncipe troyano
que arribó a estas costas:
Oh dioses, largo ha sido nuestro camino.
Y mirando hacia el fin de las aguas,
vio la gran llanura que altas montañas guarda,
y apareciósele Afrodita y dijo:
Oh, Teucro, mira la tierra prometida donde olvidaréis
a Troya.
Vuestro errar ha terminado.
Y Teucro dijo: Moraremos aquí.
Surcado aún por velas latinas, aromado de yodo y sal,con
el antiguo ir y venir del Mediterráneo en sus entrañas,
este enclave natural fue testigo silente del arribo de las
naves del príncipe troyano Teucro, hijo de Telamón,
rey de los Salaminos,y presunto fundador de la ciudad tras
la destrucción de la legendaria Troya.
Preludio marino de la Cartagena mastiense que se alzó
en el cerro
del Molinete, de la levantada sobre anteriores escombros
(223 años antes de Cristo) por el caudillo cartaginés
Asdrúbal, de la romana de Publio Cornelio Escipión,
de la que vio desembarcar a las tropas bizantinas del emperador
Mauricio y de la que el rey visigodo Suitila asoló
en el año 615.
|
|
|
Monumento
a los Héroes de Cavite
|
También es la Qartayanna al Halfa de los árabes,
la de Fernando III de Castilla, la tomada por los ingleses
durante la guerra de Sucesión, la que se salvó
de la invasión francesa, la del cantón federalista
de Antonete Galvez y la de Isaac Peral, el inventor de ese
submarino emblemático varado junto al monumento de
los Héroes
de Cavite. Existe otra Cartagena dormida en el vientre
del monte Esculapio que guarda los restos de un anfiteatro
romano.
En 1989, a escasos metros de allí, bajo la Catedral
Vieja, acaeció uno de los hechos arqueológicos
y culturales más importantes de los últimos
años: el hallazo del teatro
romano de Cartagena, con rico y abundante material
epigráfico y una veintena de capiteles corintios de
mármol griego únicos hasta ahora en Hispania.
Con este bagaje histórico artístico, caminar
por Cartagena conduce al asombro.
|
|
|
Monumento
a los Héroes de Cavite
|
Restos de termas y edificios públicos, calzadas, bellísimos
mosaicos, pavimentos de negra caliza y enterramientos como
el de la Torre
Ciega datado en el siglo primero, convocan a rememorar
su historia: A Tito Livio I, hijo de Publio, de la tribu Cornelia.
La ciudad toda, sus murallas y castillos, la vieja catedral,
sus iglesias, plazas, calles y arboledas rezuman la sabiduría
de tantas ocupaciones.
A la Cartagena de las cinco colinas la abrazó una
sucesión de castillos, viejos velámenes de piedra
que se izaron en las cresterías vecinas para defensa
y dominio de la ciudad.
El de la Concepción, con su torre restaurada,
es el más antiguo. En tiempos de Carlos III se edificaron
los de Galeras,
La Atalaya y el de los Moros,
construido en 1733 por esclavos norteafricanos que llegaron
a disponer de una mezquita para practicar su religión.
Abajo, sobre el antiguo y dolorido corazón de la ciudad,
se percibe la silueta de Santa María la Vieja, levantada
sobre los restos de la primera basílica española,
que aún conserva parte de la nave con sus bóvedas
y las capillas de los siglos XVI y XVII.
Referencia obligada son las imágenes de
San Isidoro, San Fulgencio, San Leandro
y Santa Florentina, talladas por Salzillo, y recientemente
restauradas. El siglo XVIII nos invita a pasear por las Murallas
del Mar, el Parque
de Artillería, el Edificio
de Capitanía y el hospital
de Marina. Una centuria más tarde, con el resurgir
de la minería, florecieron edificaciones modernistas,
como el Palacio
de Aguirre, la Casa Pedreño, la Casa
Llagostera, el Casino
y el Palacio
Consistorial, obra del arquitecto Tomás Rico.
|