
Aquellas vides que cultivaron los romanos son hoy santo y
seña del municipio. Un 85,27 por 100 de la superficie
total de la región en producción de uva para
vino corresponde a los vinos de Jumilla y Yecla (46,22 por
100, y 39,05 por 100 respectivamente).
La Denominación de Origen de los vinos jumillanos abarca
los municipios de Jumilla y los albacetenses de Albatana,
Hellín, Montealegre, Ontur y Tobarra.
Plantados en zonas montañosas, sobre terrenos calizos
y suelos sueltos, con una pluviometría escasa (300
mm.), una temperatura media/alta y 400/900 metros de altitud
media sobre el nivel del mar, provoca la variedad del grado
y gama de los vinos, con rendimientos cercanos a los 17 hectolitros
por hectárea. La uva jumillana es de racimo apretado,
tamaño medio, de hollejo negro y pulpa blanca, ricos
los granos en azúcares y taninos, de color oscuro intenso.
La variedad de cepa tinta monastrell ocupa el 90 por 100 del
total del cultivo. Según las cifras presentadas en
1996 por el Consejo Regulador, la Denominación de Origen
Jumilla produce anualmente cincuenta millones de litros de
vino; una tercera parte se destina a la exportación,
que ha registrado un aumento de un 15 por 100. Los bodegueros
jumillanos han apostado fuerte por la calidad y se adecuan
a los nuevos tiempos.
Tras una notable reconversión de sus empresas, ahora
se aplican las últimas tecnologías, se adelanta
la vendimia, se invierte en investigación y se cuida
el transporte, de la uva a la bodega. Los tradicionales caldos
destinados a mejorar otros vinos, aromatizarlos y elevar su
graduación se han convertido en un producto con denominación
de origen, capaz de responder a las nuevas exigencias del
consumidor y de competir en un mercado donde prima la calidad.
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