Ojós fue una de las alquerías surgidas en torno
al río Segura. Su devenir histórico es paralelo
al de los municipios que conforman el valle de Ricote.
Conquistado en 1222 por el caudillo Aben Hud, medio siglo
después el infante don Sancho cede la villa a la Orden
de Santiago, pasando a depender de la Encomienda de Ricote.
En 1591, a petición de sus habitantes, Felipe II les
concedió la segregación de Ricote previo pago
de mil cien ducados. La expulsión de los moriscos del
valle en 1618 provocó una grave crisis económica
y demográfica incrementada por los desbordamientos
del Segura y las epidemias que asolaron la zona.
Hasta mediados del siglo XIX no lograría una estabilidad
económica, cuando los vecinos se rebelan contra las
familias Massa y Marín y Melgarejo que regían
el concejo a su provecho. El levantamiento obligó a
declarar el estado de excepción en la villa.
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