
Superficie: 29.4 Km ²
Nº de habitantes: 3.713
(INE 2006)
Altitud: 392 metros
Distancia a Murcia: 42 Km
Lugares de interés: Iglesia de Santiago
Apóstol Castillo.
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Primavera
sin flores no es primavera; juventud sin
amores no es juventud. Federico Balart
(Pliego, 1831/1905).
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Tres
torres almenadas con puerta y ventanas rojas sobre campo
de plata. Entre ellas una cruz de Santiago en rojo y una
espada y una llave en negro.[Ver] |
Hasta los albores del siglo XIII, bajo el dominio de Al Andalus,
Pliego
fue un claro ejemplo de población fortificada.
Situada en el llamado Castillo
de las Paleras, el lugar se encuentra a unos 500 metros
de la soberbia fortaleza de Pliego, una de las más
importantes del Reino de Murcia, dotada de seis torres en
los flancos y una mayor adosada a la muralla "de catorze
tapias en alto y es maçizal fasta las seys, e tiene
sobrados tres de aposentamiento y ençima el techo de
madera y terrado", según precisaba Francisco
de León en 1468.
A sus pies, entre las serranías de Ricote y Espuña,
sobre los cabezos del Rollo y del Cinto que se abalconan al
valle de Mula, se yergue la antigua Priego, que hubo
de modificar su nombre para diferenciarlo de otro Priego existente
en Moratalla.
Los albaricoques más sabrosos pintan en este paraje
tranquilo, fértil y luminoso. A la noche, cuando el
aire baja por las altas cresterías de Espuña,
el viajero percibe a un tiempo el aroma del pinar vecino y
de los frutales.
Cinco kilómetros de río propio y los manantiales
del Prado y de las Anguilas
abastecen de agua la verde y extensa llanura, aunque manan otras
fuentes esparcidas por todo el pequeño término,
como la que brota del centro de una sima llamada Barbol.
A mediados del pasado siglo, en Pliego se recogían
anualmente 800 fanegas de trigo , 4.200 de cebada, 4.000 de
maíz, 52 de centeno, 4.000 de aceite y 40.000 de vino.
Además, las tierras producían cáñamo
de gran calidad, lino, legumbres y hortalizas.
Habían cinco molinos harineros, uno de aceite, dos
fábricas de aguardiente y varios telares; habituados
a la arriería, numerosas recuas surtían a la
capital y a los cortijos próximos de carbón
vegetal. Habian censados 850 vecinos. Donada a la Orden de
Santiago, el gran Duque de Luca, que cobraba los diezmos a
cambio de sostener el culto de su iglesia, se titulaba dueño
de las tierras de la villa, especialmente de su castillo y
fortalezas.
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