
Superficie: 22.3 Km ²
Nº de habitantes: 21.234
(INE 2006)
Altitud: 13 metros
Distancia a Murcia: 46 Km
Lugares de interés: Iglesia Parroquial
de San Pedro, Parque de las Salinas
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Blanco
sobre azul de añil,
pueblecitos de la mar:
La Ribera, San Javier,
San Pedro del Pinatar
(Vicente
Medina).
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El
escudo es partido y a la derecha figura sobre campo de
oro un pino, referencia de la secular vegetación
de la villa. Sobre él, una estrella de plata de
seis.[Ver] |
El litoral murciano comienza en las doradas dunas del coto
de las Palomas, en San Pedro del Pinatar, y se extiende hasta
la playa de La Carolina (Águilas). El preludio, como
una sinfonía romántica, es calmo, tibio y luminoso.
Lo plano de su orografía, la benignidad del clima y
la fertilidad del suelo han favorecido su ocupación
y disfrute desde la época fenicia, como lo demuestran
unas medidas de sal púnica encontradas bajo las aguas.
Al coto de las Palomas le sucede la playa
de El Mojón, que se adentra en La Manga hasta
los molinos de Quintín y Ezequiela, dejando a un costado
la playa
de La Puntica y a otro la espléndida playa
de La Llana, las salinas
de Patnia y el puerto
comercial y pesquero de San Pedro, que lo fue de Murcia
hasta el primer tercio del siglo XIX. Cobijo de aves migratorias,
de esforzados pescadores, de antiguos balnearios y velas latinas,
el municipio San Pedro se extiende hasta la llamada Punta
de las Algas, en la marisma de las encañizadas,
donde se mezclan las frías aguas del mediterráneo
con las más tibias y salinas del Mar Menor. Desde hace
siglos, en este reducto de sabiduría pesquera los pescadores
atrapan los peces con artes de cañizo y red aprovechando
las migraciones temporales.
La orilla interior de las encañizadas es más
compleja; junto a la torre vigía construída
en el siglo XVI para prevenir los ataques berberiscos -probablemente
se alzó sobre los cimientos de un torreón griego-
los pescadores disponen las artes de pesca sobre aguas de
poco calado y barras movedizas. El barrio marinero de San
Pedro del Pinatar es Lo Pagán, apellido de uno de los
caballeros que repoblaron la comarca tras la reconquista.
En su lonja perdura la puja y la subasta,una tradición
que tiende a desaparecer por la masiva comercialización
de la pesquería.
De hecho, el pescador de hoy recurre cada vez más
a faenar en el Mediterráneo, lejos de las sabrosísimas
doradas, mújoles y langostinos del Mar Menor. 1996
fue un año de inquietud para el turismo, una de las
fuentes de ingresos más sólida del municipio.
La proliferación de los vientos de Levante contribuyó
a la presencia de un elevado número de medusas en la
zona norte y cuatro mil veraneantes precisaron atención
médica debido a sus picaduras, lo que provocó
la consiguiente alarma social. Los científicos admiten
la alta capacidad reproductora de cada medusa puede fecundar
hasta doscientas mil larvas anualmente- aunque estiman que
no contamina el mar ni ataca al bañista.
Se refieren a la medusa cotylorhiza tuberculata, de color
marrón -la que más abunda en estas aguas- pero
también existen ejemplares de una medusa transparente,
la rhizostoma pulmo, que es más peligrosa. Es la nota
discordante que altera el sosiego y la tibieza de estas playas
propicias para niños de corta edad, adolescentes que
se adiestran en la navegación a vela o abuelos que
se embadurnan de barro en las charcas de las milenarias salinas
de Patnia.
EL
MOJÓN
Antiguo poblado pescador, El Mojón, que toma de ahí
su nombre, es hoy localidad de reciente urbanización,
bien comunicada con los núcleos de su entorno. Tiene
una magnífica playa de arena fina rodeada de cañaverales,
que limita al norte con Alicante y al sur con el Parque Regional
de las Salinas y Arenales de San Pedro.
LO
PAGÁN
Además de diversión y playas de ensueño,
San Pedro del Pinatar ofrece al visitante la mayor zona de
lodoterapia al aire libre de toda Europa. Los 'baños
de lodo' que se toman en la zona conocida como Las
Charcas de las Salinas, en Lo Pagán, son famosos
por su gran poder de absorción y su acción mineralizante.
Su uso es recomendable para patologías de la piel,
reumatismos, artritis, gota, afecciones de garganta y rehabilitaciones
después de fracturas óseas. Es aconsejable combinar
estos lodos con baños salados, ya que las aguas del
Mar Menor tienen un gran valor terapéutico por su alta
concentración de sales minerales y yodo.
Existen hoteles y residencia que ofrecen tratamiento especializado,
además de innumerables servicios e instalaciones turísticas
que convierten a Lo Pagán en un cómodo y animado
lugar de veraneo en el que disfrutar de los aperitivos, las
terrazas bajo el sol, la rica variedad de productos del mar,
las verbenas y la agitada vida nocturna.
Para los viajeros más madrugadores, la subasta de
pescado de la Lonja ofrece todas las mañanas de lunes
a sábado un espectáculo único. Muy cerca
se encuentra el Instituto Oceanográfico, encargado
de realizar estudios sobre la fauna marina, investigaciones
pesqueras y cultivos de peces para conseguir su reproducción
y crecimiento en cautividad.
PLAYAS
San Pedro del Pinatar ofrece al visitantes 14 kilómetros
de costa repartidos entre dos mares. En el Mar Menor, Villananitos,
La Puntica y La Mota son playas tranquilas, de aguas cristalinas
poco profundas, ideales para la navegación y el baño
sosegado. Están perfectamente equipadas con duchas,
papeleras, pasarelas para minusválidos, aseos públicos
y un Circuito Biosaludable de uso libre y permanente. Este
recorrido, perfectamente señalizado y repartido entre
las playas, las dos primeras, está compuesto por diez
zonas de ejercitación física en las que los
usuarios pueden realizar varios y útiles entrenamientos,
cualquiera que sea su edad o condición física.
La Playa de La Mota, ubicada en la carretera que une el Molino
de Quintín con el de La Ezequiela o Calcetera, brinda
al bañista la contemplación desde un ángulo
privilegiado de todo el Mar Menor.
Las Playas de La Llana que la componen la Playa de las Salinas,
Barraca Quemada y Punta de Algas separadas por el rompeolas
del puerto con las playas de El Mojón y Torre Derribada
(ubicadas todas ellas en el Parque de Las Salinas y Arenales
de San Pedro), son abiertas y profundas, de dunas de arena
fina y cálidas aguas, muy mediterráneas y solitarias,
incluso en los meses de verano. Los navegantes pueden elegir
entre los dos mares: el Mar Menor con sus aguas tranquilas
y el abierto Mediterráneo.
Al fondo, la Isla
Grosa depara a los submarinistas el sorpresivo encuentro
con multicolores fondos y restos de navíos romanos
hundidos.
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