
El macizo de Sierra
Espuña forma parte de la cordillera sub-bética,
sucesión de montañas que se extienden desde
el cabo de La Nao hasta las inmediaciones del golfo de Cádiz.
Tras las lluvias torrenciales e inundaciones que acaecieron
a finales del siglo XIX en Totana y en Alhama, se inició
una reforestación ejemplar protagonizada en gran medida
por Ricardó Codorníu, 'el apóstol del
árbol' (un busto tallado por el escultor José
Planes lo recuerda en un hermoso paraje de la sierra).
En los años cincuenta, Espuña se ofrecía
de nuevo verdecida por bosques de pinos de alepo, cipreses,
encinas, arces, brezales y terebintos. La introducción
de arruis o muflones del Atlas ha sido criticada por científicos
y ecologistas, que se manifiestan a favor de la cabra hispánica.
La fauna de Espuña se complementa con ardillas, gatos
monteses, salamandras, jinetas, jabalíes, halcones
peregrinos y águilas realies perdicieras, culebreras
y calzadas. Hace sólo 25 años andaban los buitres.
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