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La cuerva

La cuerva. La cuerva es una bebida refrescante y agradable, típica de nuestra provincia. Antiguamente no podía faltar en las fiestas y celebraciones de bodas, bautizos, reuniones… El cacharro donde se hace esta mezcla se llama cuervera.

 





La cuerva es una bebida refrescante y agradable, típica de nuestra provincia. Antiguamente, no podía faltar en las fiestas y celebraciones de bodas y bautizos, y muy a menudo se encontraba algún motivo para tomarla fuera de esas ocasiones, como reuniones de vecindad, romerías o cuando se daba fin a las faenas del campo. En estos casos, se tomaba, casi a palo seco, tan sólo unos altramuces, aceitunas, tomates en aguasal o garbanzos torraos; servían de entretenimiento y la cuerva se hacía de la forma más simple.

Los ingredientes que se necesitan para hacer una cuerva son: agua, azúcar, limón y vino. En algunos pueblos de la provincia tienen costumbre de añadirle melocotones, "peros" o manzanas, según el tiempo o lo que se guardaba en la cámara. El vino, unas veces blanco y otras tinto, según el que se tenía de la cosecha, o en la bodega.

El cacharro donde se hace esta mezcla se llama cuervera. La cuervera es un recipiente de barro vidriado en forma de lebrillo, con dos asas pequeñas. Alrededor del borde van incrustadas una especie de plásticos, llamados "puestos", que sirven como soportes, para colocar los pucheros o vasos, que han de utilizar las personas que forman la reunión.

 

Antiguamente se hacían de cuatro puestos, hoy lo corriente es de seis, ocho y doce. Lo extraordinario es de 24 puestos, como la cuervera que se puede admirar en el museo de cerámica de Chinchilla y cuyo contenido es de 70 litros.

La cuervera es una pieza típica de la alfarería de Chinchilla y La Roda. Su decoración es muy sencilla: racimos de uvas, peras y también la típica custodia de Chinchilla. Las inscripciones son a gusto de la persona que encarga la cuervera: "Convida mengano". "Soy de fulano". "Soy de la familia tal", etc.

En el año 1990 el museo de cerámica de Chinchilla celebró los diez años de su fundación con una exposición de 110 cuerveras de toda la provincia, colocadas en las seis salas de dicho museo durante tres días. Se recogieron de los distintos lugares y se devolvieron a sus dueños.

Se estrenó la cuervera de los 24 puestos con 70 litros de cuerva, que es la capacidad que tiene, para brindar por Chinchilla y su museo.


Antes de inventar el recipiente de la cuerva, se hacía en grandes lebrillos, también realizados por los alfareros. Cuenta la tradición, que al ir a dejar un puchero, se encontraron que no tenían mesa y entonces se les ocurrió hacer los cuatro soportes o "puestos" que son los que llevan las cuerveras antiguas, como ya hemos dicho.

Una vez hecha la cuerva, se iba echando en pucheros o vasos y repartiendo entre todos los que participaban en la fiesta o reunión, y cuando todos tenían en la mano el suyo, la persona que había hecho la cuerva o el dueño de la casa levantaba el pucherete y antes de empezar a beber, hacía un brindis al que todos contestaban: "BEBAMOS".

Se empezaba con un brindis tradicional y se iban incorporando otros, improvisados para el caso, que según la gracia y broma de los concurrentes hacía que se alargara la cuerva y la tarde o la noche calentándose bien el estómago.

 
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