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Esta
zona está situada en el área suboccidental de la región de Murcia,
participando de características geográficas de la fachada litoral,
formada por sierras prelitorales y llanuras costeras.
Su situación y la disposición geomorfológica representan un
factor determinante que condicionará los asentamientos humanos
en el devenir histórico debido a las dificultades en las comunicaciones
con el interior de la Región. Parece que el paso más fácil y
lógico discurría por el Puerto del Carril, situado a poniente
del término municipal, el cual comunica con el Valle del Guadalentín
a la altura de Almendricos. De todos modos, el intrincado terreno
va a provocar la proyección del territorio por vía marítima
fundamentalmente. 
Tres son las líneas que se han seguido a lo largo de la historia
en el aprovechamiento de los recursos naturales en esta área.
El mar ha sido una fuente de riqueza que se ha explotado desde
tiempos remotos. En segundo lugar mencionaremos las explotaciones
agropecuarias de las marinas y de los valles interiores fértiles
y próximos a numerosos nacimientos de agua (Tébar, Chuecos,
Fuente del Sol, Cope, El Cocón,...). Por último, aunque no menos
importante, citaremos la minería, tan relevante desde la prehistoria.
Las sierras de La Almenara, Lomo de Bas y El Aguilón (Almería)
son ricas en filones metalíferos de galena, blenda y pirita,
aunque también existe cobre, barita y yeso.
Tratando concretamente del poblamiento a lo largo de los siglos,
podemos citar los restos aparecidos en la Cueva C-6, en Cabo
Cope, como los más antiguos que se han hallado hasta el momento.
La cueva, de gran belleza por sus distintas salas con estalagmitas
y estalactitas, está situada en la fachada meridional del promontorio
y, actualmente, se encuentra parcialmente inundada por el mar.
Durante una prospección superficial se detectaron diversos elementos
de cultura material y restos antropológicos correspondientes
a una posible comunidad de concheros del Neolítico Final.
La fase del Calcolítico no está muy bien representada, aunque
se conocen algunos yacimientos como el Cabezo de la Era, falda
del Monte del Castillo de Tébar, Monte del Castillo de San Juan,
etc. Además de algunos hallazgos puntuales en la Rambla del
Charcón, Monte Nacimiento y Cope. Recientemente se ha localizado
un megalito (enterramiento colectivo) de esta fase cultural.
Mejor documentada está la etapa correspondiente al Bronce Medio
o Bronce Argárico (1800-1200 a.C.). Se documentan una serie
de yacimientos costeros en Cabo Cope tales como El Balcón, del
que proceden varios útiles de sílex y cerámica; el Jardín o
Jardincico y el denominado Cerro de la Cruz o de las Cabricas,
con estructuras muy arrasadas; además de otros hallazgos en
el casco urbano del pueblo de Águilas en la actualidad. En el
interior encontramos otros enclaves argáricos como el de Peña
Rubia, Los Peñascos y Los Arejos; situados estos dos últimos
en una vía natural de comunicación costera, que paralela al
Valle del Guadalentín, enlaza los yacimientos del campo de Mazarrón
y Lorca (Zapata, Ifre, Cabezo Negro, etc.), por las depresiones
por donde discurre la actual carretera hacia Cartagena, con
los yacimientos del curso del Almanzora (Fuente Álamo, El Argar,
etc.), a través de las sierras de El Aguilón y Los Pinos.
La etapa de las colonizaciones y los orígenes de la romanización
están aún muy difusos en esta zona. Una comunidad ibérica se
instaló en el espacio de Tébar, y los restos fenicio-púnicos
se limitan a algunos hallazgos puntuales en el casco urbano
de Águilas (ídolos de terracota y cerámicas).
En la Marina de Cope, los yacimientos de La Galera y Pocico
Huertas son fieles indicadores de existencia de la explotación
minera en época romana en las sierras de Almenara, Lomo de Bas,
y El Cantal. En estos yacimientos, situados en la línea de costa,
con buenos fondeaderos y embarcaderos naturales, se rastrean
indicios de esta actividad minera. Por el material recogido
en superficie se fecha en época romano-republicana, con un abandono
en el siglo I d.C. que iría paralelo al cese de esta actividad.
También resultan interesantes los pecios (barcos hundidos),
como por ejemplo el de La Pava, en las proximidades de la Bahía
del Hornillo con carga de lingotes de plomo.
Repartidos por el interior del territorio documentamos una serie
de enclaves rurales (El Cocón, Los Olivares de Peña Rubia...)
con categoría de "villae", y otros en la zona de Tébar (Cabezo
de la Pizarra, Monte Nacimiento), donde se detecta claramente
una actividad agraria por la presencia de varios molinos para
moler grano con tracción animal.
Varios enclaves costeros, como la Isla del Fraile y el propio
casco urbano de Águilas, están cláramente vinculados a la pesca
y a la elaboración de salazones en los últimos años del Imperio.
Entre estos productos destacaban el "garum", salsa que procedía
de la maceración de los despojos de pescado, de huevas y sangre,
cuyo sabor cambiaba según se añadiesen hierbas aromáticas y
otras especies como lubinas, morenas, gambas, ostras, etc.
De la fase medieval reseñamos que la zona se encontraba prácticamente
desolada, y a partir del siglo XIII "tierra de nadie", fronteriza
entre los cristianos y el reino nazarí de Granada. Pero los
árabes dejaron huella en algunos puntos (Tébar, protegido por
un castillo, y Chuecos). Por la descripción del geográfo árabe
del siglo XII Al-Idrisi, conocemos la existencia de un "hisn"
(torre defensiva) en el lugar denominado Al-Akila (Águilas);
hecho que se confirma arqueológicamete.
Mayor información poseemos a partir del siglo XVI. En estas
fechas hay un florecimiento de la actividad pesquera y pecuaria
en Cope y su marina. Existían almadrabas en la cala Oeste del
Cabo y en Calabardina, donde se pescaba atún, emperador, albacoreta,
bonito y melva. La población fue creciendo progresivamente debido
al florecimiento económico; por esta razón se construye la torre
en 1573 sobre otra ya comenzada en 1539. Su misión desde el
origen fue proteger las pesquerías que poseía Lorca de los corsarios,
berberiscos y piratas turcos que asolaron estas costas entre
los siglos XVI y XVIII.
Entrado el siglo XVIII se construyó a 70 metros de la torre
una ermita donde se veneraba al Cristo de Cope; en su excavación
aparecieron dos enterramientos en el subsuelo. En 1801 tenemos
la última noticia de remodelación y reparación de la torre,
que se abandonó hacia mediados del siglo XIX debido a que la
seguridad de la costa fue creciendo por la desaparición de la
piratería.
En 1579 se levantó en el Cerro de las Águilas una torre fortaleza
con la misma misión que la de Cope. Llegamos así hasta 1756,
en el reinado de Fernando VI, año en el que se construye el
fuerte-fortaleza, actual Castillo de San Juan, al amparo del
cual se proyecta la actual población de Águilas.
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